Tuve miedo y regresé a la locura
Son poco más de las
5:00 pm, he salido inusualmente temprano de la oficina y mientras me deslumbra
la luz natural, parece que tengo todo el tiempo del mundo. Luego de revisar
apresuradamente el listín cinematográfico en un diario intrascendente, me
dirijo al Centro de Lima y decido esperar el turno de la “vermouth” en el
“Colmena”; el reestreno del “Gran Escape” es demasiado tentador como para dejar
pasar la ocasión. Es temprano aún y busco “hacer tiempo” en algún local cercano
que se preste a ello. Muy cerca al cine, ubico uno que a simple vista, parecía una inocua
juguería, sin embargo, la trastienda me
deparaba una agradable sorpresa. El ambiente era muy acogedor, se percibía una
sensación de intimidad. Su decoración, entre rústica y barroca parecía atraer
al visitante y acurrucarlo entre un café express y un shop bien heladito y me dije -por que no atreverme a explorarlo?...
Por ese entonces,
empezaba a releer “El Lobo Estepario”. Sonreía con nostalgia al recordar que
hacía siete años bebí por primera vez de esa impresionante fuente. Fue una
experiencia que realmente marcó una etapa de mi juventud, como creo, la de
muchos cogeneracionales.
Ahora, aunque algo
más canchero -26 años ya pesan en la espalda- su lectura corrosiva no dejaba de
darme algunos sacudones iniciales. La música -al comienzo- incitante y sensual,
se transformaba en una sosa canción-protesta. Mientras, subrayaba algunas
frases en el libro y de vez en cuando,
controlaba el tiempo pasado, mirando mi reloj.
Ya apuraba el último
shop para llegar a tiempo a la función, sin embargo, antes de terminar la
bebida, casualmente me encuentro cara a cara con un vetusto letrero colgado
hacia mi derecha y en el cual estaba escrita la frase con que empieza esta
crónica, entonces, decidí olvidarme olímpicamente de Charles Bronson, Steve Mc
Queen y Lee Marvin; acomodarme de nuevo y quedarme a bucear en las aguas
tormentosas de mi espíritu.
Por segunda vez en
mi vida, el Lobo me atacó despiadadamente, irrumpió en mis pensamientos más profundos,
en mis miedos más recónditos, en la cobardía de mis olvidos, en la mediocridad
de mis logros; para morderme sin piedad el alma desnuda hasta hacerme aullar
aún más que él. Bebí incontables shop´s para evitar desangrarme totalmente. El
vértigo mental en que me encontraba ensimismado es inenarrable y la lucha fue
sin cuartel; sin embargo, estaba decidido a sobrevivir. Luego de un lapso
eterno, volví a la taberna, exhausto pero eufórico, feliz, adolescentemente
feliz. Ni siquiera la bebida había obnubilado mi cerebro, me encontraba
totalmente lúcido. Era el primer “tiro” intelectual que me zampe en la vida.
Esta vez no existía depresión, sino una agradable sensación de bienestar.
Renovado, pero con
la vejiga a punto de estallar, me dirigí al baño; al salir y luego de confirmar en un sobrio
reloj de pared que eran las dos de la madrugada, la mirada me llevó a un córner
del bar, en donde un coqueto cartelito cacheteaba la realidad con este
pensamientoque luego sabría que era autoría del Maestro Ernesto Sábato:
“La vida es tan
corta y el oficio de vivir tan difícil que cuando uno empieza a aprender hay
que morirse”.
A la puta madre el mundo,.......mozoooo...un shop más
por favoooorrrrr!!!!!.
José Fernández Passaro
05 de Mayo de 1977
DON PEPE, COMPLETAMENTE DE ACUERDO CONTIGO SI HACEMOS REFERENCIA DE UN GRANDE, PORQUE ASÍ LO FUE LOLO GRANDE DE GRANDES.
ResponderEliminarPepito, gracias por tu afectuoso comentario.
EliminarEste es mi Flaco, quien "necesita" un trago de fantasía para escribir como tu sabes hacerlo.
ResponderEliminarExcelente y con un poco de Alfredo Bryce sin dejar de ser tu mismo.
Debes escribir cuando estas en "El vértigo mental en que me encontraba ensimismado", hablando literalmente.
Permiteme unas sugerencias:
Su decoración, entre rústica y barroca parecía atraer al visitante y acurrucarlo entre un café express y un shop bien heladito.
1.Podria ser "Su decoración, entre rústica y barroca parecía atraer al visitante para acurrucarlo entre un café express y un shop bien heladito. Y me dije, porque no ser un visitante.
2. Dice: Por esa entonces
Debe decir: Por es entonces
3. A la puta madre "El Gran Escape".......mozoooo...un shop más por favoooorrrrr!!!!!.
Muchas gracias hermano por tan exageradas lisonjas.
EliminarRespecto al punto 1: Gracias por el aporte, pero solo para no repetir la palabra visitante, coloqué:".....por que no atreverme a explorarlo?
Respecto al punto 2: Gracias por tu ojo incisivo, ese error ha estado allí desde hace 43 años. Lo corregí. Un abrazote.
Respecto al punto 3: Como en la crónica enfatizo que son las dos de la madrugada, se supone que el cine ya culminó su última función, pero me hiciste ver, que la frase estaba medio coja, así que gracias a tu observación, le añadí un complemento, que creo, le dá la fuerza que me indicabas, le faltaba.
2. Dice: Por esa entonces
ResponderEliminarDebe decir: Por ese entonces
Y quien no ha sentido miedo alguna vez mi hermano, todos lo hemos sentido alguna vez, como el que sentimos ahora y de verdad que yo también quisiera decir ahora como diría nuestro hermano el "Cholo" Ramírez: más a lo proletario , mozo 2 más por favor...y que amanezca pronto. Muy buenas vivencias, un abrazo.
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