viernes, 10 de abril de 2020

CRÓNICAS INOCUAS Nro. 7


THE ANSWER IS NO


Decía la placa que lucía en su impecable escritorio, por delante de su nombre. Se divertía tremendamente al ver los rostros que traslucían sorpresa, duda o esbozaban una sonrisa al verlo. Apenas se ingresaba a su oficina, antes de poder decir algo, el señalaba el cartelito y pipa en mano, reía sin remilgos.

Hay muchas maneras de tener presente al “Maestro y Guía”, varias, todas, guardan un buen recuerdo o una enseñanza. Me ha costado mucho elegir el título, pero al final prefiero este, en que mostraba esa vena de humor fino, de nivel, pero salpicado con unas gotitas de mensaje cáustico que dejaba filtrar y que disfrutaba soberanamente.

Mucha, muchísima gente lo apreciaba, unos abiertamente otros no tanto y hasta los que no lo querían, estoy seguro que lo admiraban. Nosotros, “sus hijos”, como llamaba cariñosamente al equipo que formó durante casi una década, supimos de sus exigencias, afectos y cualidades. En torno a ellas, eligió y agrupó a jóvenes profesionales a los que preparó de manera exigente y que se supieron amoldar a sus especiales requerimientos y formas de trabajo. Fue un líder que formó líderes.

Los que lo llegamos a conocer muy cercanamente, producto del “día a día”, percibimos su sabiduría para tomar decisiones; su capacidad para delegar y en quién hacerlo; su confianza sin límites en el grupo; su predilección por el tabaco fino, el buen whisky, las mujeres guapas, la comida exquisita y su elegancia supina hasta para leer “El Comercio”. Sin duda era un “Marqués”, seudónimo que lo acompañaba desde mucho tiempo atrás, con soberana razón. Todo ello nos marcó para siempre, tanto en el aspecto laboral como en el personal.

Hasta hace poco gozó de una vitalidad que parecía que hasta el tiempo le tenía tanto respeto, que no se le acercaba mucho. Tenemos varias, muchas anécdotas con él y otros jerarcas de la época, todas buenísimas, las que repetimos reiteradamente cada vez que nos reunimos desde hace algo más de veinte años -hasta hace unos cuantos, con su presencia infaltable y más bien motivadora de las mismas. Nos reímos y divertimos con más intensidad que en las épocas en que sucedieron. Hasta de ellas se rescata siempre un positivo mensaje subliminal. Esperamos seguir juntándonos “sus hijos”, en honor a él y a nuestra fraternidad.

Ahora todos, adultos mayores, con hijos y nietos; algunos ya alejados del trajinar profesional diario, al enterarnos de su súbita partida a la eternidad, nos golpeó ese cúmulo de vivencias y recuerdos que él gravó  en nuestras memorias y vidas. Esa nostalgia de días idos y de lecciones aprendidas, nos quedará impregnada por siempre. Hoy, día de su onomástico, hemos querido hacer un pequeño homenaje al “Gran Maestro y Guía”, recordando la estela vivencial que dejó en nosotros.

Hasta luego, querido “Jefe”, ya nos reencontraremos en esa empresa cósmica en la cual, estoy seguro, está armando equipos para darles lecciones de gerencia astral.


En Memoria del Ing° Didier Vergara Cariat

Sus “hijos”.
Octubre 3 del 2018

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