THE ANSWER IS NO
Decía la placa que lucía en
su impecable escritorio, por delante de su nombre. Se divertía tremendamente al
ver los rostros que traslucían sorpresa, duda o esbozaban una sonrisa al verlo.
Apenas se ingresaba a su oficina, antes de poder decir algo, el señalaba el
cartelito y pipa en mano, reía sin remilgos.
Hay muchas maneras de tener
presente al “Maestro y Guía”, varias, todas, guardan un buen recuerdo o una
enseñanza. Me ha costado mucho elegir el título, pero al final prefiero este, en que
mostraba esa vena de humor fino, de nivel, pero salpicado con unas gotitas de mensaje
cáustico que dejaba filtrar y que disfrutaba soberanamente.
Mucha, muchísima gente lo
apreciaba, unos abiertamente otros no tanto y hasta los que no lo querían,
estoy seguro que lo admiraban. Nosotros, “sus hijos”, como llamaba
cariñosamente al equipo que formó durante casi una década, supimos de sus
exigencias, afectos y cualidades. En torno a ellas, eligió y agrupó a jóvenes
profesionales a los que preparó de manera exigente y que se supieron amoldar a sus especiales requerimientos y formas
de trabajo. Fue un líder que formó líderes.
Los que lo llegamos a
conocer muy cercanamente, producto del “día a día”, percibimos su sabiduría
para tomar decisiones; su capacidad para delegar y en quién hacerlo; su
confianza sin límites en el grupo; su predilección por el tabaco fino, el buen
whisky, las mujeres guapas, la comida exquisita y su elegancia supina hasta
para leer “El Comercio”. Sin duda era un “Marqués”, seudónimo que lo acompañaba
desde mucho tiempo atrás, con soberana razón. Todo ello nos marcó para siempre,
tanto en el aspecto laboral como en el personal.
Hasta hace poco gozó de una
vitalidad que parecía que hasta el tiempo le tenía tanto respeto, que no se le
acercaba mucho. Tenemos varias, muchas anécdotas con él y otros jerarcas de la
época, todas buenísimas, las que repetimos reiteradamente cada vez que nos
reunimos desde hace algo más de veinte años -hasta hace unos cuantos, con su
presencia infaltable y más bien motivadora de las mismas. Nos reímos y divertimos
con más intensidad que en las épocas en que sucedieron. Hasta de ellas se
rescata siempre un positivo mensaje subliminal. Esperamos seguir juntándonos “sus
hijos”, en honor a él y a nuestra fraternidad.
Ahora todos, adultos mayores,
con hijos y nietos; algunos ya alejados del trajinar profesional diario, al
enterarnos de su súbita partida a la eternidad, nos golpeó ese cúmulo de
vivencias y recuerdos que él gravó en
nuestras memorias y vidas. Esa nostalgia de días idos y de lecciones aprendidas,
nos quedará impregnada por siempre. Hoy, día de su onomástico, hemos querido
hacer un pequeño homenaje al “Gran Maestro y Guía”, recordando la estela
vivencial que dejó en nosotros.
Hasta luego, querido “Jefe”,
ya nos reencontraremos en esa empresa cósmica en la cual, estoy seguro, está armando
equipos para darles lecciones de gerencia astral.
En Memoria del Ing° Didier Vergara Cariat
Sus “hijos”.
Octubre
3 del 2018
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