sábado, 19 de septiembre de 2020

CRÓNICAS INOCUAS Nro. 9 A mi Cumpita Querido

 

REMEMBER

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”

Antonio Machado

Cumpita, que difícil es escribir sobre ti “en pasado”, cuando nuestro lugar común, hasta hace muy poco, nos remitía a los acalorados debates virtuales que teníamos. Ambos, cual esgrimistas mosqueteros, hacíamos fintas en enconadas polémicas culturales, profesionales, políticas, futboleras, pero casi siempre bizantinas, aun así muy alturadas, simpáticas y que siempre terminaban ahí, con el punto final. Mientras nuestra amistad y respeto se fortalecía.

Ahora que súbitamente ya no nos acompañas ha sido un golpe tremendo, enorme para mí, la Promoción '68 (“Ernesto Ché Guevara”, como la bautizaste informal y tercamente desde hace más de 40 años y que generó muchas discusiones y controversias a la interna y por lo que otras promociones salesianas, secretamente nos admiraban) y para toda la pléyade de personas que conociste a lo largo de tu vida: en el barrio de Lince; los amigos en varios centros laborales; los exalumnos de otras promos; los compañeros, alumnos y colegas de cátedra de la Universidad Agraria; los campesinos e indígenas de cientos de comunidades en el país y un largo etcétera que hoy, mañana y mucho tiempo más, sufrirán por la partida de “ITSA”, tu nombre awajum, del cual te sentías orgulloso.


Cómo no sonreír al recordar tu alegría desbordante en las reuniones de la Promo, tu liderazgo innato que hacías sentir sin incomodar a nadie; como no conmoverse al rememorar tus sentidas palabras que siempre tenías en las “Clases del Recuerdo”, para los compañeros y amigos que habían partido prematuramente; como no enjugar unas lágrimas al sentir el enorme vacío que dejas en tu familia, en la Promo y en cada grupo que se privilegió con tu presencia y personalidad.


Siempre fuiste un anarquista, un provocador profesional y tocaste la sinfonía de la vida sin partitura, al oído y solo confiado en tu increíble talento. No te importaba si por ahí o por allá, saltaba una desafinación, tú seguías nomás como si no hubiera pasado nada, con esa sonrisa inigualable y una conchudez envidiable. Eras el verdadero “Cholo de acero inoxidable”. Esa, era una de las virtudes porque la gente te quería tanto.


Tuviste un corazón enorme, eras muy noble y siempre te solidarizabas con el caído en desgracia, tuviera o no la razón. Para ti eso era lo que menos importaba. Tenías una predisposición innata para apoyar a quien te lo solicitara, sobre todo si era una “causa perdida”. Nunca pudiste decir NO. Te costaba demasiado.


Cantaste a trío con Frank y Elvis, “My Way” e hiciste de esa melodía un estilo de vida. Fuiste un nómada, un itinerante eterno, buscándote ansiosamente en cada rincón que conocías. Eras un “mil oficios”, manejaste un modesto camión de mudanza en tu “Buenos Aires querido..”, cruzaste el charco y regresaste con un Doctorado bajo el brazo, directo a tu Perú profundo, hasta llegar a ser un respetable Catedrático y Jurado de Tesis en la Universidad Agraria, además de trabajar como Consultor Socio-Ambiental, actividad que colaboraste a desarrollar en los últimos veinte años, de manera importante. Tus colegas no solo te respetaban, te admiraban por ello. Sin embargo tú sino interno siempre fue el mismo, tenías la humildad que solo a los grandes le pertenecen. Que tipazo que eras, Cumpita.


Te enamoraste, amaste, quisiste, tuviste hijos y nietos; acertaste, te equivocaste, reíste, lloraste y quién carajo no? Jamás juzgaré tu vida personal, íntima. Si tocábamos el tema, aún con la confianza que nos teníamos, lo hacíamos con pinzas. 


Aunque te incomode el adjetivo, fuiste un académico en la amplia extensión de la palabra, los hechos hablan por sí solos. Muchos y entre ellos me cuento, bebimos grandemente de tu sabiduría. Trabajaste desde muy joven en excelentes centros laborales con remuneraciones envidiables, pero ello no contentaba tu corazón inquieto, parecía que tuvieras una alergia permanente a las oficinas, a los escritorios, lo tuyo era viajar por rumbos casi inexplorados, por visitar comunidades primitivas y compartir con ellas el día a día, casi hasta el disfrute. No te interesaba el aspecto remunerativo, sino el enriquecerte con esa savia existencial del hombre humilde que recorre las venas de nuestro joven y heterogéneo país.


Fuiste un apasionado de la vida, de tu Alianza Lima, del respetable y admirado “clásico y eterno rival” y por eso era el mote que usábamos: “Cumpa”. Como soy "crema", disfrutabas sacarme de mis casillas despotricando del equipo “merengue”, con el único afán de encender la polémica y hacer que aflore datos históricos, estadísticas, nombres y jugadas que refutaban tus afirmaciones. Ello lo hacías periódicamente y yo reiteradamente caía en las redes de tu pícara provocación. Eras un jodido empedernido.


La salesianidad estaba en tu ADN y no lo afirmo yo, sino los cientos de fotografías y selfies en cada lugar que visitabas. Te mostrabas con un Oratorio, Colegio, imagen de SJB o de nuestra madre MA, siempre, hasta el final.


Juergueamos, viajamos, trabajamos, soñamos, sufrimos, gritamos goles, mates y cantamos valses, tangos y guarachas juntois, durante casi 40 años, siempre acompañados de los "promos incondicionales". Fuimos directivos de la UES con Don Víctor Carrillo Trigueros y la mayor acción radical tomada a la fecha, la concretamos quitando las chelas y solo vendiéndose chops. Los cófrades de cantina huyeron en bandada y regresaron los exalumnos y sus familias. Es una de las causas por las que la vieja guardia, siempre te recuerda y respeta.


Por muchísimo tiempo nos hiciste creer que eras un abanderado “rojo”, cantando “La Internacional” en dialécticas y enardecidas tertulias. En ellas nos tratabas de convencer de que las doctrinas de Engels y Marx, así como la URSS de Lenin y la Cuba de Castro, eran la panacea, el verdadero paraíso, con el objetivo de encender la polémica que degustabas con tanto placer como un niño su caramelo preferido.


Sin embargo, solo hasta hace poco me convencí que eras un “topo” del “Primer Socialista del Planeta”, el que lo dejaba todo por todos y que murió sin nada y dos mil años después tiene miles de millones de seguidores en todo el mundo y..... la dejo ahí picando. Lejos de ser su antagonista, eras uno de sus fieles seguidores, tu vida está llena de acciones que corroboran esa tesis. Ahhhh….Cholo pendejo.


Fuiste “antisistema”, hasta para morir. No quisiste un velatorio y un entierro apoteósico, porque así iba a ser, de ello estoy totalmente seguro. Quisiste irte en silencio, humildemente, de manera casi invisible. Es así como se generan los mitos de los grandes hombres. No tengo duda que algún día un Jefe Awajum dirá: “ITSA” nos visitó, comió y bebió con nosotros y se ha ido a vivir monte arriba. Yo, Cumpita, estaré seguro de que es verdad.


Dime Compare con qué derecho te fuiste? Dígame cadete quién lo autorizó a romper filas? Explícame que pasó para que tuvieras que partir intempestivamente? Sabes, no tenías derecho a irte, aún tenías mucho que dar, si tú eras "mi churro, mi papi, mi Miky, mi rey". Sin embargo, El Gran Maestro lo decidió así y punto.


Tengo muchas, muchísimas anécdotas contigo, con Felipe, con el Cholo Arévalo, con el Cabezón Valencia, con el Gato Espinoza, Con el Chato Carrillo, con Kike Merino y Machicado; con Rafito Sánz, con Luchito Risco, con Tipi, y más de media Promo; que iré relatando a lo largo del tiempo que me resta para alcanzarlos.


Quedan algunos temas pendientes por realizar en tu nombre Cumpita, los iré bosquejando, apoyándome en los promos para concretarlos en tu nombre. Es mi fiel compromiso contigo. O los hago con ellos, con otras promos o los hago solo, pero los hago.


Setenta años de vida de un hombre estupendo, memorable, resumidos en dos páginas de mierda. Que dicotomías tan irónicas que tiene la vida.


Solo por esta única vez, en tu honor y para tu regocijo, expresaré un “ARRIBA ALIANZA LIMA TODA LA VIDA, CARAJO (*)…!!!!”


Gracias Lucho por existir; por ser como fuiste; por ser Salesiano; por ser de la 68; por ser mi Cumpita querido.


Un abrazo enoooorme al infinito y hasta cuando Dios lo disponga. Ahhh…dale un gran beso a doña Chabuquita, tu madre adorada.

 

(*) El consciente del autor, no se solidariza con la impronta arenga victoriana final, que es de incumbencia exclusiva del afecto y el cariño por el hermano que ha partido.

                                                         

                                                                                                                        Octubre del 2020

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