CRÓNICAS INOCUAS N° 11
CÓMO NO DAR GRACIAS..!!
REFLEXIONES PREVIAS
Desde siglos atrás,
casi desde los inicios de los tiempos hasta el mismo momento de nuestra muerte,
los seres humanos nos preguntamos, algunos temerosos, otros atrevidos, algunos agnósticos
y muchos convencidos, ¿Qué sucede con nuestro razonamiento, con nuestras ideas
y pensamientos, con esa parte de nuestro SER que nos diferencia del resto de
los seres vivos, con nuestra conciencia, nuestro espíritu,
luego de terminar nuestra existencia en la Tierra? En esta pregunta sin
respuesta, solo nos pondremos de acuerdo cuando ya no podamos hacerlo. Bien,
pero el asunto, que ya linda con la filosofía, la metafísica, la religión, las
leyes universales, el agnosticismo, el ateísmo y otros similares, es un
tema apasionante que lo dejaremos para otra crónica, en ésta solo
quiero referirme a la gran suerte de VIVIR.
Pablo Neruda (Neftalí Reyes), Premio Nobel de Literatura, chileno,
comunista, hijo de un obrero ferroviario, en su obra póstuma, “Confieso que he
Vivido” (1974), testifica una
oda a la vida y describe, entre otros, su afición por la “bonne vie”.
Pablo luego de su éxito literario, vivió en opulencia y ello no es un secreto.
Lo que para muchos “ultras”, era casi un “sacrilegio”, para el más famoso poeta
latinoamericano, era un merecimiento. Bien por él. Además, la modestia nunca
fue su fuerte. Fue el recuerdo de dicha lectura realizada hace décadas, la que
me hizo hacer una profunda reflexión sobre la vida que me ha tocado vivir hasta
hoy.
El resultado de dicha inmersión personal me empujó a escribir estas
líneas que modestamente le hago llegar, estimado lector, con la finalidad de
que no pase por alto o deje que se difuminen recuerdos valiosos que también le
tocó gozar y más bien, como chicle que pegaba bajo la carpeta, los vuelva a
disfrutar, quizás hasta con mayor intensidad, una y otra vez, como lo estoy
haciendo yo y la verdad, es un gran placer.
A pesar de que muchos son recuerdos que se engarzan a épocas vividas por
varias generaciones y que necesariamente compartiré con el lector, no he
querido hacer comparaciones o bosquejar adrede reminiscencias
grupales, porque de alguna manera el objetivismo es subjetivo y terminamos
trenzados en una enredadera absurda, en que la punta de la madeja es el
comienzo para unos y el fin para otros; entonces es por ello que egoístamente,
he querido dedicar estas líneas a agradecer esos bellos momentos personales que
me tocaron intensamente. A pesar de que el corazón se me ha estrujado de dolor
varias veces, el dinero nunca me ha sobrado y la salud me ha jugado algunas
malas pasadas, nada de ello es óbice para poder, en estas líneas, describir
algunos detalles de todo lo positivo y hermoso que hasta ahora, me ha tocado
experimentar. Justamente aquellos momentos agrios, difíciles y dolorosos le dan
más realce, más valor, más brillo, a los recuerdos de los momentos gratos,
agradables y felices que viví y que quiero aún seguir disfrutando si es que buenamente vienen. Optimistamente, así lo espero.
Dicen algunos entendidos que, en la mayoría de las personas, la memoria
maquilla hermosamente nuestros recuerdos gratos y los hace brillar más aún y
los dolorosos y feos los fondea en el hoyo sin fin del olvido, los opaca, los
distorsiona y rompe en pedazos para que, si en algún momento afloran a la
superficie de nuestra memoria, cada vez sean más borrosos y duelan menos. Ello
es casi ideal y me parece de lo mejor que la naturaleza nos ha implantado como
un USB mental y con un “rompe fuegos” encriptado. La verdad, ahora me importa
un carajo cómo fue la realidad puntual, exacta, real, de cada recuerdo, lo que
me interesa es sentirme feliz cada vez que los traigo a mi memoria actual. Es
por ello que deseo perennizarlos modestamente en algunas líneas, ahora que aún
son diáfanos, antes de que se me olviden y ello si sería una imperdonable
falta de elegancia y una terrible ingratitud con la vida, el universo y hasta
con Dios.
Existir, ser, pensar, vivir, son acciones que desarrollamos los seres
humanos en el transcurso de un lapso consciente, sin embargo, no tenemos
control sobre nuestro inicio ni nuestro fin. Nacer implica tres interrogantes
condicionantes: cómo, dónde y cuándo. La mayoría de veces, las respuestas a
dichas interrogantes influyen de manera determinante, en el pensamiento,
oportunidades, desarrollo, trayectoria, forma de vida y posiblemente, el final
de cada individuo.
Como podrá observar, la filosofía pareciera querer llevarme otra vez,
por caminos sinuosos, en donde la mayoría de las veces la respuesta es otra
pregunta, es por ello que quiero darle un “quiebre” al estilo del “Orejas”
Flores a Diego Godín y volver grupas sobre mi enfoque personal. Como no deseo
retornar por ese tentador sendero, que sorpresivamente y cual tarjeta de
castigo de “Monopolio”, siempre me regresa al “INICIO”, doy por cerrada esta
“intro” y empezaré de una vez por el comienzo, eso sí reitero, este
relato es totalmente subjetivo, personal y enfoca solamente la realidad no tal
como fue, sino como la he percibido a lo largo de 68 años (edad
promocional, por añadidura). Finalmente las disculpas previas porque me ha sido
muy difícil poder escalonar temporalmente de manera secuencial todos los
acontecimientos ya que muchos están concatenados en la realidad o en mis
recuerdos, así que le pido sea piadoso y comprensivo en su lectura.
“LO MARAVILLOSO DE
LA INFANCIA ES QUE TODO ES MARAVILLOSO”
Gilbert Keith Chesterton.
Cómo no dar gracias
por nacer en el Perú, en la Lima de inicios de los ´50, coqueta y zalamera. En
una época en que la radio enriquecía la imaginación; en que el cine era
una distracción casi de lujo; en el que la canción criolla y el mambo eran los
reyes de las jaranas; en la que las fiestas de Carnavales eran una verdadera
celebración de tres días continuados, con desfile de carros alegóricos, fiestas
de disfraces y chisguetes de un éter perfumado llamado “Amor de Colombina”. En
una ciudad en la que también había pobreza, pero no miseria. En un país en que
lo inconcluso era el fin; en el que, hay hermano aún muchísimo que hacer; en un
país en que nuestros héroes perdieron la guerra pero jamás el honor; en un país
que aprendí a amar hasta cuando quise odiarlo; en un país bendecido por la
naturaleza y a veces azotado por la misma, en un país intrínsecamente bizarro.
En fin, mi país. “Tengo el orgullo de ser peruano y ser
feliz…” cantaron durante cuarenta años, los Hermanos Zañartu y la verdad que en
los ’60, con un gol de Perico o un mate de Lucha; en los ’80, con un gol
del “Chorri” o un mate de la Tait; o hace poco, con un gol de Paolo o un mate
de la Leyva; la blanquiroja ha hecho que saltemos, gritemos de alegría y
orgullo, nos abracemos y brindemos hasta el llanto. Salúd, Comparito, salúd
carajo..!! A-rri-ba Pe-rú..!!.
Cómo no dar gracias por haber nacido del amor de José y Elena; por haber
sido cobijado por la ternura protectora de mamá y el orgullo de un flaquito
inteligente, buena persona; siempre bien a la “pilcha”; contador; empleado
público, del Ministerio de Guerra –decía muy orgulloso; chambeador e
hincha de “Lolo” y la gloriosa “crema”. Ese era mi Viejo!!. Con esa herencia,
siempre me di por satisfecho.
Cómo no dar gracias porque nunca me faltó el alimento vital, el seno
dispuesto, la comida caliente, el beso en la frente y la bendición y ternura de
la abuela.
Cómo no dar gracias porque en la infancia no me ultrajó la bestialidad
de la guerra absurda, primitiva, que transforma la vida en muerte, que arrebata
padres, hijos, familias, sociedades; que traumatiza generaciones, condena
futuros y destruye ilusiones.
Cómo no dar gracias por ser la adoración de mi madre, aunque una bajada
en las notas escolares la hacía “un ser de temer”. La pequeñita se transformaba
y algunas veces, ella me convertía en un Elvis, haciéndome bailar a punta de
correazos. Pero siempre su corazón le ganaba a la razón y los besos, abrazos y
propinas, pesaban más que la Pirámide de Keops.
Cómo no dar gracias por esas navidades infantiles de ensueño, que me
tocó vivir. El mundo cambiaba para mí, desde el 1° de diciembre de cada año.
Esos días en que ayudaba a mi mamá a decorar el nacimiento y el árbol navideño,
son recuerdos indelebles. Las calles del Centro de Lima, lucían adornadas con
guirnaldas y luces multicolores e inundadas de gente amable y sonriente. Con
mis padres inspeccionábamos las tiendas que exhibían juguetes increíbles.
Levantarme cada día sabiendo que estaba más cerca la Nochebuena, era casi un
éxtasis.
Llegado “el día D”, en el final de la opípara cena de cada 24, esperaba
con ansias y nerviosismo, la llegada de “Papa Noel”, pero siempre el cansancio
y el sueño de mis escasos años, me jugaban en contra. Sin poder hacer nada,
sentía cómo me desvanecía y mi madre me arropaba y acariciaba, hasta caer en un
sueño profundo. Algunas veces, mi padre me despertaba para que vea los juguetes
y obsequios que me había dejado el amable viejo barbudo -luego de haber apurado
un chocolate caliente en casa y salir con una tajada de panetón en la
mano, a seguir repartiendo regalos. Evidentemente, los presentes eran el justo
premio por “haberme portado bien” y, a partir de mi debut escolar, también por
lograr buenas calificaciones.
Casi siempre, los
obsequios eran los solicitados en mi cartita previa, claro, siempre monitoreado
por mamá, la cual me desanimaba previamente, de algunos regalos “prohibitivos”.
Qué feliz fui en esas navidades infantiles, durante esos iniciáticos años de
vida, que a la distancia parecieran muchos más y en los que la fantasía casi
siempre se hizo realidad. Dicen los entendidos, que una buena infancia es la
base de hombres de bien. Espero no ser la excepción, no?.. Noo?...NOO !!!?
Cómo no dar gracias por la familia que me cobijó con su amor y ternura.
Por el Abuelo Manuel, el viejo italiano de los domingos de raviolis o
tallarines con asado y vinos asentativos. De las tías Irma, Norka, Florencia,
Blanca, Silvia o Dalmira; cómplices que muchas veces me escondieron detrás de
sus enormes faldas acampanadas, para que mi papá no me “ajuste”, por alguna
travesura. De mi tío Rómulo, mi pata, mi chochera, el chato chispeante que
trabajaba en IMACO, felizmente soltero para los sobrinos; con mis primas Teresa
y Carmen, compartíamos las propinas que parecían un jornal semanal; el que me
llevaba al Estadio en los Clásicos, solo para que vea como Alianza le ganaba a
la “U”, por suerte, no siempre acertó. De mi tío Raymundo, “el Pelón” para la
familia y “el Loco”, para la chamba. Tan loco que no fue millonario porque no
le dio la gana.
Para una anécdota imperdible al respecto, daré un salto cuántico: en el
´71, mi tío “Loco”, estaba atiborrado de guías de remisión y órdenes de compra.
Su billetera solo contenía cuentas por pagar y su escritorio en la casa
familiar, rebalsaba de documentos por facturar, porque le jodía sentarse frente
a una máquina de escribir; él era hombre de fierros y tuercas, motores y
compresoras, le llegaba altamente esa chamba. Me llamó para que, en mi tiempo
libre, le ordene “toda esa huevada” y le facture lo pendiente. Me prometió que
me pagaría el 5% del total. Por supuesto no le creí, ya que “a la vista” el
monto era mayúsculo; a él ni le interesaba. Mientras, seguían llegando notificaciones
bancarias a su nombre, que ni siquiera abría. Me conformaba y soñaba con 200
mangos como paga y así, sumados a las propinas, pasar un mes bacán. Estoy
seguro que él no sabía que el monto final sería tan grande. Le facturé en
veinte días y a todo tren, un total de cincuenta mil soles y pico, en la
vieja Remington de mi padre. CINCUENTA MIL, un huevo de plata..!!! Hasta ahora
recuerdo mi asombro paralizante, cuando varias semanas después, en forma
sorpresiva, me llevó al patio de la casa y me dio un “tamal” de billetes, a
escondidas de mis viejos, ya que era una fija que mi madre me hubiese
confiscado tamaña cantidad, dejándome solo 50 “lucas” y mi padre se hubiese
ofendido y en un lapso de estúpida honestidad, le hubiera devuelto el dinero.
“El trabajo es el trabajo sobrino, nunca te olvides de ello” –me dijo con una
amplia sonrisa. No lo olvidé, tío “Loco”. Nunca.
El colofón de la historia fue angustiante, ya que el gran problema fue
cómo esconder dos mil quinientos soles de la época, lejos de las narices
paternas. Lo ocultaba en partes dentro de mis libros, debajo de la biblioteca,
sobre el ropero, entre la ropa de cama de la temporada pasada, lo enterraba en
el jardín, en fin y además, tenía que disimular ante los viejos y seguir
pidiéndoles mis pasajes y alguito para que a las 11 am de cada día, una Inka
Kola y una empanada de carne me permitieran sobrevivir hasta las horas de la
tarde, en que llegaba de la Universidad. Nunca pasé tantas zozobras por ganarme
un billete honestamente. Ese es mi Perú, carajo!!.
Cómo no dar gracias por haber podido soñar, escuchando en las emisoras
radiales de los ’50 y ’60, programas como “Radio Club Infantil, “El Zorro
Iglesias” y las desventuras de mi tocayo, “el Pobre Fernández”, el Tío Juan
Sedó; Las Aventuras de “Poncho Negro”, el jinete más valiente y más audaz..,
“La Escuelita Nocturna” y “Loquilandia”. Haber complotado con mi mamá, para
sufrir juntos algunos capítulos del “Derecho de Nacer” y emocionarnos con las
angustias y sorpresas de Albertico Limonta. Además, luego de comprarle sus
Dupletas y Vales Triples, acompañar a “mi viejo” en las narraciones
de las carreras de caballos desde el Hipódromo de San Felipe, por el “Negro”
Augusto Ferrando y “ver” los partidos de fútbol de Universitario, por
intermedio de las emocionantes narraciones de Don Oscar Artacho y Miguelito de
Los Reyes, los sesudos comentarios del “flaco” Rodolfo Espinar y el análisis
detallista en la aguardientosa voz de Raúl Goyburo en “Pregón Deportivo” de
Radio Unión…..La Radio y a tremendos narradores deportivos, como
Lucho Ysusqui y Juan Iglesias; con los supinos comentarios de Mr. Huifa, Lucho
Garro y Pocho Rospigliosi en “Oooooooovación” en Radio El Sol, Un Perú
en Sintonía. Épocas inolvidables.
Cómo no dar gracias por los almuerzos
diarios, en familia, con mi padre y madre, ya que ambos, en la época, tenían
"horarios partidos" en sus centros de labores. Mi viejo se cambiaba
su impecable terno por una tenida de casa y mientras mi madre se preparaba
a servir la mesa, él prendía la radio para escuchar durante 30 minutos música
mejicana, ranchera. Recuerdo que la cortina musical era "La cama de
Piedra" y escuchaba entre sopa y segundo, "Flor sin Retoño" en
la voz de Pedro Infante; "El Rey" de José Alfredo Jiménez; "El
Pastor" por Miguel Aceves Mejía; "Méjico Lindo y Querido" y
"Ay Jalisco no te Rajes" cantadas por Jorge Negrete y otras más que
ya se diluyen en mi memoria. Luego, con la presentación de José Lázaro
Tello, se iniciaba el programa de la Canción Criolla de Radio
Victoria, en que oíamos a "Los Embajadores Criollos"; a "Irma y
Oswaldo"; a "Los Chamas"; a Jesús Vásquez, a Panchito Jiménez y
"Fiesta Criolla"; al "Cholo" Luis Abanto Morales, a
"Los Dávalos", Alicia Lizárraga, "Los Romanceros Criollos" y "Los Kipus", mientras mi viejo daba cuenta de la fruta, se aseaba y
cambiaba nuevamente. En fin, nuestros almuerzos diarios se sazonaban
con un desfile de representantes de la música mejicana y nuestros
valses, tonderos y marineras que hoy lamentablemente se han quedado
estancados en el ayer. Qué recuerdos, por Dios.
Recuerdo nítidamente, el día que murió Pedro Infante, fue a mediados de
abril del ’57. Mi madre escuchando “Radio Reloj”, se enteró de la infausta
noticia y cuando llegó mi viejo a almorzar, al enterarse, poco le faltaba
llorar. No se cambió, no almorzó y regresó tarde y con varias “cervantes”
encima. Era su ídolo. Si bien es un recuerdo no grato, se perennizó en mi
memoria y quiero compartirlo con usted, amable lector.
Cómo no dar gracias por haber disfrutado de series de TV emblemáticas
(casi todas en blanco y negro), tales como:
Ø Los Dibujos Animados de “Betty Boop…bubupiru”, “El Aceitoso”, “El Show
de Bugs Bunny”, “El Show de Porky Pig” y “Los Picapiedra”; deleitaron mis años
infantiles.
Ø Las series de Cowboys: “Cisco Kid”, “Roy Rogers”, “Gene Autry”, “El
Llanero Solitario”, “Los Patrulleros del Oeste” y “Wyatt Earp”; “Chayanne”,
“Bat Masterson”, “Revólver a la Orden” – Telegrafía: Páladin.- San Francisco,
Annie Okley, “Maverick”, “Sugarfoot” y finalmente, “Bonanza” y “El Gran
Chaparral”. ¿Cómo olvidarlos….?
Ø Las policiacas: “Charlie Chang”, “Ballinger de Chicago”, “Surf Side 6” y
“77 Sunsent Strip”; “Los Intocables”, “Patrulla Juvenil”, “Las
Calles de San Francisco”, “Kojak” y “Starsky & Hutch”, eran imperdibles…
Ø Las de espías eran buenazas como, “Cita con la Muerte”, “Yo soy Espía”,
“El Santo” y “En la Cuerda Floja”; “Mission: Impossible”; “Los Vengadores”
(estaba loco por Emma Pell - Diana Rigg) y “Los Ángeles de Charlie”. Un
deleite.
Ø Las series de acción y aventuras fueron mis favoritas: “Ivanhoe”, “Los
Lanceros de Bengala”, “Jim de la Selva” y “Combate”; “Viaje al Fondo del Mar”,
“Kung Fu”, “Audacia es el Juego” y “Dos Tipos Audaces”. No había pierde.
Ø Las divertidas eran las previas, entre las 4:30 a 6:30 pm, como: “El
Niño y el Circo”, “Las Aventuras de Rin-Tin-Tin”; “Yo Amo a Lucy”; “Papá lo
Sabe Todo”, “Los Cuentos de Shirley Temple”, “Mr. Ed” y “Mi Marciano Favorito”;
“Daniel El Travieso”; “Hechizada”; “Mi Bella Genio”, “El Súper Agente 86”; “La
Isla de Gilligan” y “Los Locos Adams”. Eran un vacilón.
Ø En las de súper héroes, recuerdo a “Ultra Siete”, “El Avispón Verde”,
“Batman” y “La Mujer Maravilla”; “El Hombre Nuclear” y “La Mujer Biónica”. Muy
divertidas.
Ø Las de ciencia-ficción: “El Túnel del Tiempo”, “Perdidos en el Espacio”,
“Los Invasores” y “Viaje a las Estrellas”. Lo máximo.
Ø Los programas cómicos como “El Show de Hugo Muñoz de Baratta”,
“Estrafalario”, “El Tornillo”, “Viendo a Biondi”, “Tres Patines” y “El Show de
Raúl Astor”. Imperdibles.
Ø Las de suspenso y terror, venían luego de los noticieros de las 9:00 pm,
tales como: “Alfred Hitchcock, Show”, “Un Paso al Más Allá”, “La Dimensión
Desconocida” y “Boris Karloff Presenta.”.
Ø Las series que me marcaron por siempre: “Dr, Kildere”, “Perry Manson”,
“El Fujitivo”, “Payton Place” y “Ironside”; “Fame”; “Días Felices”, “Dallas”,
“Alma Mater” y “Los Años Maravillosos”. Ex-pec-ta-culares.
Ø Cómo olvidar “El Hit de la Una”, animado por Enrique Maluenda, el “roto”
de los chistes “Maluenda” y luego por el “Cholo” Fidel Ramírez Lazo… ¡Qué buena
meeesa..!!; a “Ritmo en el 4” y ver bailar a las “Chicas Ye-Ye” y al dúo “Los
Jets”; a Pepe Ludmir y sus “Charlas del Cine”, cerrando sus programas con la
clásica frase: “Chau Lucy, chau Sharon también y nos vemos en él cine..”; a
Zoilita Soriano y Chachita Hormazábal; a las mamacitas de Rosa María Kessel,
Gladys Arista y Camuchita Negrete; al “Noticiero Conchán”, con Arturo Pomar y
“El Panamericano” con Humberto Martínez Morosini y Ernesto García Calderón; a
“Disco Club”, animado por Gerardo Manuel y a verdaderos Maestros de Ceremonias
como Pablo de Madalengoitia y sus programas: “Pablo y sus Amigos”, “Scala Regala”,
“Esta es su Vida”, “Cancionísima” y “La Pregunta de los 500 mil reales”; a Kiko
Ledgard en “Bata pone el Mundo a sus Pies”, “Villa Twist” y “Haga Negocio con
Kiko” y a alguna distancia, a Luis Ángel “Rulito” Pinasco, un entrevistador de
lujo, saltando a la fama con la famosa entrevista a María Félix en el
recientemente inaugurado, Canal 2.
Guau, que tal listón, pero valió la pena ese retornar a esos años del
Siglo XX, vía las series y programas de TV emblemáticos de aquellas “épocas
inolvidables”, que podía disfrutar siempre y cuando las tareas escolares
estuvieran “al día”.
Una anécdota al respecto. Un día, en 1° de media, nos escapamos de la misa
diaria de las 4pm en la Basílica, con JC Locher. Nos fuimos al programa de “Villa
Twist” de Kiko Ledgard y Regina Alcóver, en una carpa acondicionada en el Campo
de Marte. Resulta que luego del vacilón llegué a casa tarde con la excusa de
haberme quedado “estudiando” en la casa de JC. Allí empezó la masacre, porque
mi vieja de pura casualidad estuvo dando vueltas a los canales, cuando en un
paneo que hace la cámara a la “chiquillada” en el programa de marras, mi cara
de culpable salió clarita. A mi vieja casi le da un ataque (pero de risa, eso
me lo contó años después), entonces me tocó bailar un “Rock de la Cárcel” como
el mejor Elvis.
¡¡Cómo no dar gracias por comer tan rico, por los clavos de Cristo…!!
Enumerar o describir los potajes que preparaba mi madre, mi tía Norkita y la
mamita de Pancho Távara -mi pata del alma (vivíamos en la misma cuadra), en
donde, con Alcides, éramos comensales fijos casi todos los sábados de nuestros
años infantiles, es una cosa de locos. Sin contar los ceviches que preparaba la
mamita de Lucho y Lalo Kabayama que, en nuestra adolescencia, nos invitaba casi
siempre a su mesa. Estoy seguro de que Javier Wong, en una competencia con ella,
la hubiera visto bien difícil. Revivir esos momentos hasta me parece un
acto de excesiva jactancia gastronómica. Ahora la cocina peruana se pavonea
como una de las mejores del mundo, pero eso, muchos co-generacionales, ya lo
sabíamos hace más de 60 años. Sin embargo, al César lo que es del César: buena
“Cachetón”, hiciste el gol triunfal (sobre la raya, pero lo hiciste)... y te
ganaste bien.
Cómo no dar gracias por haber empezado a saborear el gusto a la lectura,
a partir de los diez años, descubriendo un mundo lleno de aventuras, amoríos y
duelos de caballeros, con “Los Tres Mosqueteros”, “Veinte Años Después”, “El
Vizconde de Bragelonne” y “El Conde de Montecristo” del maestro Alejandro
Dumas; “La Guerra y La Paz” y “Ana Karenina” de León Tolstói y “El Sepulcro de
los Vivos o La Casa de los Muertos” de Fiódor Dostoievski.
A partir de los quince empecé a leer los inolvidables “Populibros
Peruanos”, idea de Manuel Scorza, el genial escritor de “Redoble por Rancas”,
“El Jinete Insomne”; “El Cantar de Agapito Robles” y otras -pero pésimo
empresario. Recuerdo que se publicaron alrededor de 60 obras,
leí algunas, como “El Señor Presidente” de Miguel Ángel Asturias,
“El Muro” de Jean Paul Sartre, “La Guerra de los Viracochas” de Juan José Vega,
“Collacocha” de Luis Solari Swayne (un clásico que nunca me cansa releerlo y
que inmortalizó en el teatro, personificando al Ing° Echecopar, nuestro
primer actor Luis Álvarez), un tema que siempre me ha apasionado: “Quién mató a
Kennedy” de Grandes Reportajes, “Papá Goriot” de Honorato de Balzac, “la
Serpiente de Oro” y “los Perros Hambrientos” de Ciro Alegría, “El Retrato de
Dorian Gray” de Óscar Wilde, “Sangama” de Arturo Hernández (un mundo que linda
entre la fantasía y la realidad amazónica), “El Sexto” de J.M. Arguedas
(impactante, bravaza para mis años juveniles) y una u otra más que ya no
recuerdo. Obras que releí a lo largo de mis nóveles años.
Cómo no dar gracias por haber podido ver el amor que reflejaban los ojos
de mi madre; por sentir “ese no sé qué” en el corazón, cada vez que percibía la
mano de Marianita sobre la mía en el salón de Transición; por no
poder olvidar las hermosas piernas de mi profesora de 2°do de Primaria, que me “chocolateaban” diariamente al sentarme en la
primera carpeta frente a su pupitre; por haber podido oler la frescura del
jardín en mis primaveras infantiles; por haber podido caminar al lado de mi
abuela y mi primito Alfonso (mi cómplice de travesuras y fantásticas
aventuras), saboreando un delicioso “turrón de Doña Pepa”; por haber podido
correr infinitas veces, detrás de una pelota; por haber saboreado los
iniciáticos besuqueos con la ricotona de Marita Blas; por los inolvidables
bailes pegaditos con la “Diosa” de Fabiolita Boto-Bernales y por disfrutar, mis
amoríos clandestinos y muchas veces lujuriosos con la “chata” Lucía Orreaga, en
la Villarreal.
Cómo no dar gracias por esas exploraciones casi diarias que hacíamos en
bicicleta conjuntamente con Pancho; Oscar; Alcides y los hermanos Barboza, por
la Av. La Marina y más allá del recién inaugurado “Parque Las Leyendas”, eran
unas aventuras que a nuestros 11 o 12 años fueron inolvidables. Alguna vez un
pequeño grupo de turistas, dentro del Parque, nos benefició con UN SOL para CADA
UNO, solo por sacarnos un par de fotos. Luego saciamos nuestra terrible sed,
con unas “Twist” bien heladitas. Cosas de chicos.
Cómo no dar gracias por aquella vez que fui con Pancho al “Brasil” a ver
una “cheli” en matiné y resulta que había un concurso de “Yo-Yo Russell”,
manejado por un par de jóvenes de unos 18 años, muy elegantes y con el logo de
Coca-Cola en los bolsillos de sus sacos. Resulta que invitaron a concursar a
todos los chicos y luego de una laaaarga hora, quedamos tres.!!! No lo podía
creer y Panchito que se moría de risa y aplaudía desde la platea. Al final, los
otros dos hicieron más “vueltas y vueltas” que yo, que quedé en tercer puesto.
Tuve que ir por mi premio al Canal 4 en el intermedio del programa de
“Disneylandia”. Allí conocí a “Rulito Pinasco” en el esplendor de su carrera
como “Maestro de Ceremonias”. Como premio me dieron una caja plástica roja con
el logo de Coca Cola “que refresca mejor”, con una docena de botellas. Ya no
recuerdo que les dieron a los otros chicos, ni me interesaba. Yo era feliz con las
doce gaseosas y mi caja de plástico. Aparte de que por dos semanas fui la
estrella del barrio que había “salido en la TV”.
Cómo no dar gracias por esos domingos de “fútbol macho” en el Oratorio
Salesiano de Magdalena. Pagaba 50 ctvs. para estar en “tribuna preferencial”,
que eran tres larguísimos escalones de cemento que para mis pocos
años eran como “Palcos VIP”. En “Oriente” y “Norte” tenías que ver los partidos
de pie y expuesto siempre a recibir un furibundo pelotazo o que un jugador te
caiga encima, lo que hacía las delicias de la muchachada. Fui feliz
viendo jugar a jóvenes peloteros con ansias de mostrarse, de triunfar, venían
equipos de Jesús María, Breña, Pueblo Libre, El Cercado y algunas veces de La
Victoria, que se jugaban tremendos partidos con bronca incluida; claro, siempre
había un equipo del barrio que defendía la localía, principalmente “El Defensor
Castilla”, el “Deportivo Flamengo” y “El Domingo Savio”. Recuerdo en este
instante ver jugar en esa cancha a Roberto Agüero, Joaquín Vera Tudela y Héctor
Bailetti, que luego brillaron en Primera División y “El Atómico” en Boca Junios
y Mejico. Los Maestros Roberto Challe y Ramón Mifflin, magdalenenses de
nacimiento, también pasaron por esa cantera, sin embargo, no tuve la suerte de
verlos en ese canchón, cuna de grandes cracks.
Cómo no dar gracias porque una feliz casualidad hizo que un señor de
apellido Oré, nos encontrara peloteando en la pista de la cuadra 9 de Jr. Cuzco
a Óscar, Pancho y a mí y por ello, nos permitió acceder al Club “Domingo
Savio”, un ambiente muerto y yermo, en donde solo vivía un guardián con su
familia. En poco tiempo y debido a nuestra iniciativa infantil, lo convertimos
en un local institucional; el terral que ostentaba, fue transformado a punta de
trabajo, regadío y delineado con cal y tiza, en un campo decente para practicar
el fulbito, buscamos y compramos los arcos de madera y redes con nuestras
propinas; organizamos campeonatos y representamos al equipo en todos ellos. Luego
de dos años, nos alejamos del Club y el CDS, llegaría a ascender a la 2da.
División del Fútbol Profesional, para orgullo del barrio. Nuestra envión inicial fue esencial para darle vida. Ello siempre quedará en nuestro recuerdo.
“LA JUVENTUD ES LA
EDAD DEL CRECIMIENTO Y EL DESARROLLO, DE LA ACTIVIDAD Y VIVEZA, DE LA
IMAGINACIÓN Y EL ÍMPETU”
José Martí
Cómo no dar gracias por pertenecer a
una generación de “dos mundos”, la de los ‘50 -‘60 para los adultos,
casi tan parecidas a las décadas anteriores. Épocas de “buenas
costumbres” y familias patriarcales; vestimenta europea; de programas radiales,
música criolla, tangos, boleros, rancheras, mambos y guarachas en las fiestas
familiares; sin embargo, para la juventud de la Post-guerra, los íconos eran:
“Bill Halley & his Comets”, “The Platters” y “Little Richard”; “Nat
King Cole”, Ray Charles y Buddy Richard; Paul Anka, Neil Sedaka y Ella
Fitzgerald; Dean Martin, Sammy Davis Jr. y “La Voz” Frank Sinatra; Ben E. King;
Jerry Lee Lewis y Elvis Presley, solo por nombrar a algunos ídolos de los ’50,
a los que se sumaban latinos como Edith Piaf, Charles Aznavour, Doménico
Modugno, Lucho Gatica Olga Guillot, Mona
Bell, Billy Cafaro, Antonio Prieto, Tony Vilar y Enrique Guzmán; Estela Raval y
los 5 Latinos, Los TNT, Los Santos y Luisito Aguilé que recién nos
decía, mira que luna…
Cómo no dar gracias por vivir en Magdalena, barrio querido, balneario de
antaño, donde respirar el olor a mar era tan natural como beber la leche
“Plusa” de cada mañana; en donde hice mis amigos de infancia; en donde las
calles aledañas parecían la prolongación del patio casero; donde nos conocía y
saludaba todo el mundo y a toda hora. Aún recuerdo que en mis nóveles veinte
años, cuando regresaba de alguna “turca” con Jorgito, o de estudiar con Chano
o Alberto, a un par de cuadras de la casa, aquellos hombres que
bebían hasta sus lágrimas, por alguna desgracia, una maldita adicción, un amor
imposible o Dios sabe qué, me saludaban con la mano en alto, orgullosos de que
un chibolo conocido por ellos “de chiquito”, fuera un “futuro profesional”
(algunas veces, siendo “cachimbo”, compartiendo una copa de cañazo y unos tufos
incendiarios, me lo hicieron saber) y me gritaban en los oídos con esas voces
cavernosas, sin control de volumen, pero con mucho afecto: “flaquito, de aquí
te “sapeamos”, no pasa nada, anda tranquilo a casa…hip y si tienes un
solcito….Gracias, muchas gracias a ellos también. Ahora deberán estar con el
Supremo, sería una injusticia universal lo contrario.
Cómo no dar gracias por haber disfrutado “Las Ferias del Hogar”, que se
realizaban anualmente en el local del suizo Costa Letersen, en la Av. La
Marina. Recuerdo haber ido a la Feria Internacional del Pacífico por primera
vez, allá por el año ’63. Regresé “muerto” por la caminata y los kilos de
llamativa folletería que había recolectado en todo el trayecto. A partir de esa
fecha la visita anual era impostergable. Es imposible olvidar el haber visto y
escuchado a Gloria Stefan & “Miami Sound Machine”, Héctor Lavoe, Celia Cruz,
Rubén Blades, Óscar De León, Chayanne; y Marc Anthony; a Gianmarco, Pedrito
Suárez-Vertiz, Pepe Vásquez y Eva Ayllón y otros artistas internacionales y
nacionales de primer nivel. Y cuando el hambre apremiaba si no había dinero,
nos consolábamos con el riquísimo “consomé de pollo” en el Pabellón Nicolini y
cuando había “fichas”, los anticuchazos cerca a la Silla Voladora eran
devorados sin piedad. Y las chibolas ricotonas se seguían paseando en grupo por
toda la Feria, mientras las piropeábamos y desvestíamos con la mirada.
Cómo no dar gracias por conocer a mis “grandes patas” y amigas del
barrio: Pancho y Gino Távara; Oscar, Teresita y Vickita Arciniega; Chano, Toño
y Pichín Rebaza; Ernesto, Alcides y Charito Fajardo; Lucho y Lalo
Kabayama; Eduardo, Jesús, Teresita, Carmen y Liliana Fajardo, en adición a
Jorge y Julito Chávez; Oscar Calmet, loco por la mamacita de Fabiola (como todo
el barrio); la querida chatita Mila, Pepe, Coco Pozo y su hermanita (tremendo
lote la gringuita); el flaco Di Stéfano, Oscar y Luchito Barboza, Luchito
Fasciolli, el flaco Lucho Deza y el chato Miguel; el caballerito de Sergio
Molina, Chavi y el “Loco” Fernando; “el Hindú”, el “Ché”, el cholo Watuco, y el
“loco” Arteaga; “el podrido”, el “Gordo Raúl, Luchito “Caja Chica” Gonzáles (le
desfalcaba el negocio a su viejo), “Caballón” y “Malanoche” (nunca se dejó ver
de día).
A los “tiburones” del taco en el “Saponautas” con “Texas”, el “Chino
Mey”, Temoche y su “hermano” (unos pelucones que eran igualitos, carajo),
encabezando el grupo; a mis queridos y recordados amigos de ayer hoy y siempre,
mi hermano Jorgito Vigil y su primo “El Loco” Carlos, a mi pataza del alma, el
“Loquito” Alberto Reátegui, mi “Compare” Henzo Balarezo y Mario “Cañita” Blúa,
con los cuales fui muy unido durante largos años. Con Jorge y Alberto, mis
queridos hermanos, aún seguimos en contacto.
Hubo también otros “patas” del barrio que mi traicionera memoria
aleja sus nombres, pero no sus adolescentes imágenes y buenos recuerdos. Chicos
y hombres que marcaron mis inicios juveniles. Algunas de esas amistades aún se
mantienen hasta hoy día; a otros los he visto muy esporádicamente y me he
enterado de que varios ya han partido. Todos ellos formaron el sólido cimiento de
afecto amical que tuve el lujo de aglutinar en esos años juveniles.
Cómo no dar gracias por haber escuchado a cantantes latinos y peruanos
que marcaron mi vida y la de las generaciones sesenteras, tales
como: Pedrito Rico, Sergio Murillo y Tony Vilar; Rita Pavone, Connie
Francis y Kela Gates; Tony Laredo, Trini Lopez y Leo Dan; Enrique Guzmán, César
Costa y Alberto Vásquez; Gustavo “Hit” Moreno, Pepe Miranda y Pepe
Chipolla; Joe Danova, Rulli Rendo
y Elmo Riveros; César Altamirano, Jimmy Santy y Koko Montana; Regina
Alcóver y Anita Martínez; Marisol, Rocío Dúrcal y Pili y Mili; Palito
Ortega, Yaco Monti y Adamo; Raphael, Nino Bravo y José Luis Perales;
Sandro, Leonardo Favio y Piero; Roberto Carlos, Armando Manzanero y José
Feliciano; Nicola Di Bari, Camilo Sesto y Miguel Bosé; Miguel Gallardo, Manolo
Otero y Fernando De Madariaga; Juan Bau, José-José, Julio Iglesias y Juan
Gabriel entre otros grandes cantantes y compositores en español.
Finalmente no podría dejar de nombrar a algunas de las bandas que nos
hicieron cantar, y reír con esa felicidad juvenil tan fresca y libre de esos
años, me refiero a “Los TNT”, “Los Santos” y “Los Hooligans”; “Los Saicos”,
“Teen Tops” y “Los 4 Brillantes”; “Los Belkins”, “Los Shain’s”, “Los Golden
Boys” y “Los Yorks”; “El Dúo Dinámico”, “Los Holy’s” y “Los Blue Splendor”;
“Los Tíos Queridos”, “Los Hermanos Arriagada” y “Los Pasos”; “La Joven
Guardia”, “Pintura Fresca” y “Los Gatos”; “Los Galos”, “Fórmula V” y “Los
Bravos”; “Los Dolton’s”, “Los Iracundos” y “Los Ángeles Negros”; “Traffic
Sound”, “Telegraph” y “We All together”; “Los Pasteles Verdes” y “Los Pakines”; “Los
Silverton”, “Enanitos Verdes” y “Los Abuelos de la Nada”; “Katunga”, “Los
Prisioneros”, “Hombres G” y “Soda Stéreo”. Para que mássssss….
Cómo no dar gracias por haber tenido el lujo de escuchar, en el pináculo
de sus carreras, entre los ’65 a los ‘80, a cantantes y cantautores
de la talla de Tom Jones y Engelbert
Humperdick; Simon & Garfunkel; Janis Joplin y Jimmy Hendrix; Jim Brown y Joe
Cocker; Carlitos Santana y Barry White; Gloria Gaynor y Liza Minelli;
Olivia Newton Jhon; Tina Charles y Donna Summer; Erick Clapton, Lionel Richie y
Stevie Wonder; Elton John y
Michael Jackson, entre otros grandes “monstruos” que
nos deleitaron hasta la saciedad.
En ese mismo período aparecieron bandas buenísimas, como “Frankie Valli and The Four Seasons”; “The Beach
Boys”; “The Temptations” y “The Mamas and The Papas”; “Rolling Stones”; “The Doors & Jim Morrison” y
“Abba”; “The
Carpenter´s”, “Herp Albert & Tijuana Brass”; Gloria Stefan & “Miami Sound Machine” y “Shocking Blue”; “The Hollies”, “The 5th Dimension”; “The Marmalade” y “Bread”; “Middle
Of The Road”, “The Stylistics”, “Kc & The Sunshine Band”; “Kiss”, “Queen”, y “The B52's”; “The Police”, “Earth, Wind & Fire” y “Village People”; “Dire
Straits” (tenían la mejor guitarra que escuché, después de Hendrix), “Dr. Hook” y “Duran Duran”; “Massara”, “Pink Floyd” y “Kool & The Gang”; “The Eagles”, “Supertramp” y “Bee Gees” (a mi gusto, tres bandas en un nivel
superlativo); “Air Supply”, “Culture Club & Bob George” y “Aerosmith”. Dios..!! y solo he recordado a algunas, de las excelentes bandas de aquella época.
Mención aparte, merecen la música de “The Beatles”, que rompió cánones y
pentagramas entre los ’60 y ’70. Ringo, George, Paul y John siguieron
componiendo y cantando para deleite de todos sus “fans”. Fueron y seguirán
siendo los íconos musicales máximos de esos años y de muchísimos más.
Cómo no haber sido dichoso en esas épocas, escuchando música tan
hermosa, cantantes y bandas de primer nivel. Qué momentos tan gratos que
pasamos, carajo. Esta vez sí lo digo en plural, porque fue así, los disfrutamos
casi TODOS.
Cómo no dar gracias por haberme deleitado con los programas de “Radio
Atalaya”, Nue-va Ge-ne-ra-cioooón, con Piero Roncallo y Pepe Barreto; “Radio
Miraflores”, tu música, con Enrique Llamosas y Adolfo Sobenes y
“Radio 100 FM, con “La Cajita de Música” de Jorge Peláez Rioja, los fines de
semana y diariamente con “Lo que el Mundo necesita es Amor” con Carlos Kovaks y
la inolvidable cortina musical de “Amor de Fantasía” de “Los Pakines”. Épocas
de sueños y ensueños por doquier.
Cómo no dar gracias por haber estudiado en el Colegio “Salesianos” de
Breña; haber tenido profesores de lujo y ser integrante de la Promoción
’68 (el nombre de bautizo aún sigue en controversia,
entre Christian Barnard y Ernesto “Che” Guevara –casi les da un infarto a los
curas de la época); por haber pertenecido a casi la última
generación de peruanos que tuvo educación, instrucción, cultura, disciplina y
deportes como partes integrantes del Programa Escolar Anual; con compañeros y
amigos de primera para estudiar, para la joda -por sobre todo, para el básquet,
el ping-pong, el fulbito en los recreos con chapitas, tablitas, o pelotas, daba
lo mismo, el objetivo era divertirse y expulsar esa energía que nos chorreaba a
raudales en esos años mozos. A partir de 5° de media, ya no jugábamos en
los recreos, porque eso era solo para “chibolos” y nosotros ya nos
preocupábamos más por lucir bien “tizas” (el uniforme escolar solo lo usábamos
los domingos o en fiestas especiales, diariamente íbamos con ropa de vestir),
para que a la hora de salida, podamos acompañar y conversar con las chicas de
los colegios cercanos, principalmente del “María Auxiliadora”. El Colegio se
distinguió siempre en los desfiles escolares de Fiestas Patrias. Obtuvimos la
Medalla de Oro a perpetuidad en el ’67 y tuve la suerte de formar parte de la
Escolta que recibió el encargo de la saliente en la Clausura de ese año.
Finalmente, los dos Retiros Espirituales que tuvimos deberán ser privilegiados
con una crónica aparte por las sabrosísimas anécdotas que pasamos en el
Convento de Los Descalzos.
Cómo no dar gracias por pertenecer a la generación que dio un giro de
180° en relación no solo a la generación adulta, sino a las juventudes del ’65
hacia atrás, fuimos contestatarios, a nuestra manera, frente al Gobierno
Militar que se instauró con el “Golpe” del 3 de Octubre del ’68. En mi época en
“La Católica”, los “tombos” me corretearon más de una vez. Nos identificamos
por las largas cabelleras que usaba la mayoría; los pantalones acampanados y
tacos altos; por las camisas estrafalarias de fuertes colores y cuellos
enormes, moda evidentemente importada desde los Yunaites y Europa; por usar
collares a los que llamábamos “tikis”; por la “moño rojo”, cuando había
“tonos”, reuniones “bacanes” y billete y el cactus “San Pedro” cuando se andaba
“misión imposible”.
Por sentir como nuestra, la rebelión de la juventud en Mayo del ’68 en
París; por la música y el movimiento “Peace and Love” que devinieron del
Concierto de “Woodstock” en White Lake, NY y el estreno en Broadway de la Ópera
Rock, “Jesucristo Superstar”. Por las “cervantes” o el “Pomalca” y los
“Dexter”, “Norton”, “Ducal”, “Premier”, “Golden 100”, “Lark”, “Camel” o
“Winston”, que convertían en una nebulosa los cines, bares, billares y todo
ambiente que frecuentábamos más de tres adolescentes.
Cómo no dar gracias por el orgullo juvenil que se sentía al escuchar que
el Perú tenía atletas que disputaban los primeros lugares en los Campeonatos
Olímpicos, Mundiales, Panamericanos y Sudamericanos. Sin falsa modestia y con
mucha “cancha”, vamos a recordar:
Ø En Billar: Adolfo “la Vieja” Suárez, Campeón Mundial el 61 en
Holanda; dos veces Campeón de América (el ’74 y ’76)
y cinco veces Campeón Sudamericano. Humberto Suguimitzu, Sub
Campeón Mundial de Billar el ’66 en Lima; cuatro veces Campeón
Sudamericano y 3° puesto en el Mundial del ‘73 en Egipto.
Ø En Básquet Masculino: La Selección, integrada por Ricardo y Raúl Duarte,
el “Pulpo” Sangio, Lalo Airaldi, El “Chino” Vásquez, Juan Luis Cipriani, los
hermanos Guzmán y luego Walter Fleming, (Salesiano de la Promo ’66), entre
otros, estuvo entre los mejores equipos de Sudamérica por un buen tiempo.
Ricardo Duarte, pívot de la Selección Peruana en Tokio ‘64 fue el
máximo anotador de esa Olimpiada con 212 puntos y anotador
olímpico con 44 puntos en el partido contra Corea del Sur (récord
que se mantuvo durante 8 juegos olímpicos). Cómo le quedó el ojo.
Ø En Natación: “Choco” Vivanco, fue la atleta más joven -con 15 años, que
participó en los Juegos Olímpicos del ’64. En el sudamericano del ’66, ganó la
medalla de oro en la prueba de 200 m. libres. En su etapa Master, en el 2004, en las pruebas de 200 y 400 m.
libres, obtuvo dos récords mundiales, y el título mundial en la
prueba de los 50 m. libres en el Campeonato Mundial Master de Italia. En el IV
Campeonato Sudamericano Masters de Lima, ganó una medalla de oro y estableció
un nuevo récord mundial en la prueba de 50 m. libres. Obtuvo su novena
medalla de oro y segundo récord mundial en 100 m. libres en la
categoría 55-59 años. Desde 2012 forma parte del
“Salón de la Fama del Deporte Peruano.
“Concho” Changanaquí, ganó cuatro preseas de oro en el Sudamericano
de Río en el ’68, además de batir trece récords sudamericanos.
Johnny Bello fue
campeón nacional en los 4 estilos. Fue Campeón Universitario en
EE.UU. Ganó 6 medallas de oro en Canadá. En el ’70 con 17 años, en la Piscina
del Campo de Marte, le ganó al gran Luis Alberto Nicolao, Campeón Mundial
en los 100 m. mariposa. Johnny ganó
doce medallas de oro en los Bolivarianos de Maracaibo. En el ’71, en
una competencia no oficial le ganó a Mark Spitz (campeón
Olímpico USA en Múnich ’72, con 7 medallas de oro), en 100 m. espalda y 400
medley. En las Olimpiadas de México 68, quedó en 4to lugar en los
100 m. libres y no participó en la final de los 200 m. libres, en la que tenía
gran opción de ganar, por una falta de coordinación dirigencial. Finalmente y
luego de dos años sin nadar, clasificó también para las Olimpiadas de Münich 72
en los 100 m. libres, quedando en 7mo lugar. Aún es nuestro ícono máximo en la
historia de la natación nacional, luego de los hermanos Ledgard y de Daniel
Carpio, el popular “Carpayo”.
Ø En Tabla Hawaiana el ’65, Felipe del Pomar se consagró Campeón
Mundial en Punta Rocas. Sofía Mulanovich fue dos veces Campeona
Mundial de Surf el 2004 y el 2019. En ese lapso estuvo en el top
mundial en innumerables competencias.
Ø En 1966, se inicia el Rally “Caminos del Inca”, siendo el
primer ganador Henry Bradley, “El Gringo”, luego ganaría seis veces
más, seguido por Raúl Orlandini, que se
coronaría cinco veces campéon. El ’69, con Pancho Távara,
fuimos a ver la llegada de la 1°ra Etapa Lima-Huancayo, donde siempre se lucía
el “Zorro” Yangali, batiendo records, corriendo en su Mustang Shelby. Los
hermanos Yangaly, huancaínos de pura cepa, ganaron los rallys del 71-72. El
circuito se completa con las Etapas Huancayo – Ayacucho, Ayacucho – Cuzco,
Cuzco – Juliaca; Juliaca – Arequipa y Arequipa – Lima. Junto a las “Seis horas
Peruanas”, fueron las competencias de “fierros” emblemáticas de la época.
Nombres como los de Arnaldo Alvarado, Pitty Block y Eduardo Malachowski;
“Chachi” Dibós, Tony Fall y Bratzo Vicich; LF y Julio De Las Casas;
Jorge Koechlin, Gaspare Dalla Francesca y Emilio Fort (el popular “De Colores”,
que en el ’70, se despistó en “La Curva del Diablo”, en el tramo
Huancayo-Ayacucho, muriendo él y su copiloto); Tito de la Flor, Ricardo Dasso y
“Luchón” Alayza, entre otros notables pilotos, fueron íconos en épocas pasadas.
Ø En Tenis de Mesa: Lucho Legarda (ex salesiano), fue tres veces
Campeón Sudamericano, el ’67, ’70 y ’72.
Ø En Vóley Femenino, las discípulas de Akira Kato: Lucha Fuentes, Irma Cordero,
Norma Velarde, Olga Asato, Anacé Carrillo y otras heroínas, lograron el
4°to puesto en las Olimpiadas de México ’68. Y las Chicas de Oro con
Cecilia Tait a la cabeza; Gabriela Pérez del Solar, Gina Torrealba, Catherine
Horne, Rosa García y Natalia Málaga entre otras, fueron dos veces Sub
Campeonas Mundiales (una juvenil y una en mayores, en el ‘81 y ‘82
respectivamente); medalla de bronce en el Mundial de Checoslovaquia en
el ’86; Sub Campeonas Olímpicas el ’88 y doce veces Campeonas Sudamericanas, de
la mano del Maestro Man Bo Park. Cómo no dar gracias….”Manos peruanas
seguras se elevan y punto….”.
Ø En Atletismo: el 71 en Montevideo, Carmela Bolívar fue Campeona
Sudamericana en 200 y 100 m. planos. En el mismo torneo, Fernando
Acevedo también fue Campeón Sudamericano en 100 m. planos y
medalla de bronce en los Panamericanos del ‘71 en Cali.
En Salto Alto: Roberto Abugattás fue medalla de bronce en los
Panamericanos del ’71; tres veces Campeón Sudamericano y cinco veces
Bolivariano. Fernando, su hermano, también lograría un Campeonato
Sudamericano. Roberto fue Campeón Mundial Master en la
Categoría 65-70 años, en el 2011.
Alfredo Deza en los 110 m con vallas, fue Campeón Sudamericano
el ’67 y sub campeón el ’69 y ‘71.
Ø En Ajedrez: Óscar Quiñónez y Orestes Rodríguez fueron siempre nuestros
campeones (entre el ’61 y el ’72), Orestes fue Gran Maestro Internacional
y Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos en el ‘78 en Bs.As.
Luego Julio Granda en el ’80, sería Campeón Mundial Infantil en
México y Gran Maestro Internacional desde 1986. Ha ganado más de 60
torneos internacionales, representando al Perú.
Ø En Golf, Jenny Lidback en el ’85 en Cali fue Campeona Mundial y
con Alicia Dibós, Sub Campeonas Mundiales en el mismo Torneo.
Ø Y…. algunos más que se me escapan de la memoria y que tampoco ubico en
Google. A ver si no tuvimos deportes exitosos en el Perú. Qué pasó luego?. Cómo
y porqué se descuidó el deporte peruano? Quiénes fueron los responsables? Cómo
retomamos la senda exitosa?... Preguntas que flotan hace treinta años, aún sin
respuesta. Por ello doble o triplemente, cómo no dar gracias por haber
compartido y disfrutado esos tiempos.
Cómo no dar gracias porque en esa época universitaria degusté obras
emblemáticas, tales como: “El Lobo Estepario”, “Siddharta” y “Demian”, de
Hermann Hesse; “El Desafío Americano” de JJ Servan Shereiber; “El Mono Desnudo”
de Desmand Morris”; “La Rebelión de los Brujos” y “El Retorno de los Brujos”,
de Jacques Bergier y Louis Pauwels;”El Planeta de las Posibilidades Imposibles”
de Louis Pauwels; “La Guerra Secreta del Petróleo” de Jacques Bergier; Catorde
Lecciones de Filosofía Yogi y Ocultismo Oriental” del Yogi Ramacharaka; “El
Tercer Ojo”, “El Cordón de Plata” y “El Médico del Tibet” de Lobsang Rampa;
“Lecciones Preliminares de Filosofía” de Manuel García Morente; “Sócrates y
Jesús ante la muerte” de Luis Felipe Alarco; “La Náusea” de Jean-Paul Sartre;
“La Metamorfosis” de Franz Kafka; “Papillon” de Henrí Cherrière; “El Tungsteno”
de César Vallejo y algunos más que ya la memoria no me permite acceder, pero
que los jóvenes de la época devorábamos con fruición.
Cómo no dar gracias por esas noctámbulas y larguísimas tertulias
filosóficas con “Chanito” Rebaza en nuestra época en “La Católica”; él era un
lector insomne, un “filósofo en ciernes” y un “inventor en potencia”; aprendí
mucho de Chano y siempre le guardé un cariño muy especial. Nos vimos un par de
veces hace algunos años y fue un agradable “déjá vu”. Espero volver a
abrazarlo.
Cómo no dar gracias por haber disfrutado en su pináculo a Joaquín
Lavado, el archiconocido QUINO, que con sus tiras de “Mafalda y sus amigos” y
luego con el “MUNDO QUINO” que hasta ahora es insuperable, hizo reír al mundo
entero, con un humor fino y a la vez corrosivo, inteligente y con inocencia
infantil. Aún recuerdo que por el 72-73, no me perdía todos los lunes de
comprar “Panorama”, una revista argentina de lux, que en su primera página
lucía orgullosa los dibujos del Maestro QUINO que sin muchas letras y dibujos,
lograba hacer reír y reflexionar al mundo. Nuestra generación lo hizo suyo.
Cómo no dar gracias por los momentos tan simpáticos que pasamos con
Ernesto de Olazábal y los mellizos Lucho y Pancho Risco durante casi un lustro.
Los cuatro éramos compañeros de la Promo ’68 y pasábamos unos fines de semana
envidiables, íbamos a ver jugar a la gloriosa “crema” en el Lolo” o el Nacional
y luego en la casa de los Risco éramos atendidos como sultanes por su adorada
madre y su recordado viejo. Las chelas venían incluidas. También las gracias
eternas a ellos por su cariño y afecto.
Imposible olvidar ese 6 a 3 que vivimos en la tribuna sur del “Alejandro
Villanueva” (por fina gentileza de “Pavini” Alzamora, hincha del “compadre” y
que se encargó de comprar nuestras entradas). Nos cagábamos de miedo hasta que
-justo debajo nuestro- a Ernesto lo ubicó un hercúleo pata de la UNI, y le
advirtió a la gentita que nos rodeaba: “ellos vienen conmigo, así que no los
jodan, porque han venido a llorar..” –dijo, provocando la hilaridad de la
tribuna. Finalmente, los que lloraron fueron ellos y salimos ilesos gracias a
ese ángel protector. Solo esa anécdota da para una próxima crónica.
Entonces, cómo no dar gracias por haber visto a la mejor camada del
fútbol peruano en toda su plenitud y esplendor. Imposible no recordar los
domingos de tripletes en Tribuna de Oriente. Correr al medio tiempo del segundo
partido donde el flaco Lucho, que tenía su “restaurante”, a la entrada pegada a
Norte; frente al baño y a pesar de ello, el olor divino que despedían unos
frejoles con seco malditos o un estofado de carne de locura, opacaban cualquier
hedor atrevido que pretendía filtrarse en esos momentos de lujuria
gastronómica.
Con el correr de los años, ya no estoy tan seguro si los potajes eran
demasiado buenos o el hambre que laceraba los juveniles y hambrientos
estómagos, obnubilaba nuestros paladares, pero lo cierto es que cuando recuerdo
esos momentos, las papilas gustativas empiezan a activarse y casi empiezo a
salivar. Creo que definitivamente, la primera opción es la verdadera, anule la
alterna, estimado lector. Aquellos domingos inolvidables, en que ganara o no el
equipo “crema”, salía contento, porque había visto unos partidazos de puta
madre y comido como senador romano.
Cómo no dar gracias por haber tenido la suerte, la bendición, de haber
visto en el “verde”, a la mejor versión de los equipos peruanos de futbol:
Ø Al Sporting Cristal con Rubiños, “El Dr.” Campos, “Chito” La Torre, el
“Cóndor” Mellán y Tito Elías al fondo; el “Cabezón” Mifflin y el “flaco”
Quesada en el medio campo; Pepe Del Castillo, Gonzáles Pajuelo, Pancho Gonzáles
y el “Jet” Gallardo adelante, era casi una Selección. También hay que darle un
sitio especial al equipazo del tricampeonato del ’94 al ’96 y Sub Campeón de la
Copa Libertadores con Balerio, Solano, Asteggiano, Soto, Garay, el Coyote
Rivera, Bonnet y Julinho, entre otros.
Ø Al gran Alianza Lima de Bazán, “El Dr.” Lara, Barreto, Guzmán y Lavalle
atrás; el “Chato” Grimaldo y “Pitín” Zegarra al medio; Baylón, el “Nene”
Cubillas, “Perico” León y “Babalú” Martínez, adelante. Mierrrrda, se acabó el
mundo. Quién paraba a esos negros? Tremendo equipazo. Las cerezas en la torta fueron
luego el “Maestro” César Cueto, “El Cholo” Hugo Sotil y “El Patrón” Velásquez, que también hicieron
mil pinturas en el verde con la blanquiazul y la blanquirroja.
Ø Al Sport Boys con Párraga, el “Muerto” Gonzáles, “Popi” Correa, Zózimo y
Milera en línea de cuatro; Mayorga y Ferreti al medio; JJ Muñante, Andrés
Herrera “Herrerita”, Carlos Solís y “Cachito” Ramírez en la delantera; tremendo
equipo. Walter Daga, “Patrulla” Barbadillo y “Kukín” Flores, también fueron
ídolos emblemáticos en el puerto.
Ø A la “U” de mis amores, con Correa; Gonzáles, Chumpi, La Fuente y “El
Cordobés” Nico Fuentes al fondo; Cruzado y Challe los mejores medios que ví;
Calatayud, Cassaretto; el “Trucha” Rojas y el “Ronco” Rodríguez.
Cuadrazazazazazo. Semifinalista de la Copa el 68 y
luego, con Ballesteros, Soria, Cuéllar, Chumpitaz y Luna; “Cachorro”
Castañeda, Lucho Cruzado y Rubén Techera al medio y con JJ Muñante, Percy Rojas
y “Cachito” Ramírez, alternado cualquiera de ellos con “El Atómico” Héctor
Bailetti. En el ’72, sería Sub Campeón de América. En el ’75
en el Nacional, después que le volteamos el partido a Peñarol por la Copa, con
gol de Techera, este se hizo tan famoso que le hicieron grabar una canción al
“yorugua” (“Y dale U y dale U y dale U…..en Tribuna de Oriente por siempre
escucharás….”). Ese año, en el Nacional, “Unión Española” de Chile nos empata
en los minutos finales del partido y nos perdemos nuestra segunda final de
Copa. Cosas del futbol.
Ø Y así podría seguir nombrando a los grandes jugadores del Muni con
Sotil, Mellán y “El Motorcito” Guzmán; del Juan Aurich, con el “Perro” Vílchez,
Eladio Reyes y el chato Próspero Merino; “Los carasucias del Defensor Lima”,
con Gamarrita, Ávalos, Oliva, Urrunaga y López Lavalle y luego el de los argentinos Verderi, Tojo, Convertí y
Alexis Gonzáles que la “descosían” cada fin de semana; del Defensor
Arica, del “Pelao” Montoya, “Napo” Rodríguez, Sartor y Julio Meléndez y podría
seguir escribiendo nombres y apellidos de buenos jugadores sin parar, porque el
nivel del fútbol de esa época, lamentablemente no se ha vuelto a ver en el
país.
Ø Fue la época de Oro del Fútbol Peruano, porque para comenzar, tenía
dirigentes de primera. En Alianza Lima, “El Pato” Souza Ferreyra, padrino de
“Perico”; en Universitario, Rafael Quiroz y Miguel Pellny y luego el flaco
Nicollini, en Sporting Cristal, la Familia Bentín y Augusto Moral; Beto Levy en
el Sport Boys o el Dr Swayne en el Iqueño. Eran verdaderos mecenas que “se
metían la mano al bolsillo” para apoyar al equipo de sus amores y no como desde
los ’90, en que (excepto en SC), los dirigentes se transformaron en “lagartos”
que devoraron las utilidades de las instituciones, las endeudaron y crearon
déficits elefanteásicos que vienen derrotando, más que cualquier rival, al
fútbol nacional hace más de 30 años (disculpe estimado lector, este es un
pequeño lapsus, la idea es solo recordar lo positivo, me ganó el
hígado, le doy mis excusas por esta única vez).
Cómo no dar gracias por ser hincha del Club Universitario de
Deportes, Campeón Nacional 26 veces y tener al goleador de 10
campeonatos nacionales: el gran “Lolo” Fernández, ícono “crema”,
despidiéndose de los campos, metiendo tres golazos al clásico rival (mi viejo
estuvo ahí..!!!); haberle ganado por la Copa Libertadores, a River y Racing
el ’67 en Bs. As. en 48 horas y en un partido de descarte contra
Racing en un lodazal en Santiago, por un funesto autogol de Pedrito Gonzáles,
no llegar a la final. La revancha la tendríamos cinco años después,
jugamos la final de la Copa con Independiente de Avellaneda, siendo Sub Campeón
de América el 72 en Bs. As., con los argentinos reventando la pelota los 15’
finales.
Haber sido el 1°er equipo en dar la vuelta olímpica en el estadio del
"Compadre", al campeonar en el cuadrangular internacional realizado por
la inauguración de su escenario deportivo; darle un baile a su “Dream Team” por
la Copa el 79, con Leguía y 10 más, ganándoles por 6 a 3 en su estadio y festejar el tricampeonato del 2000 en esa misma cancha. Ser
Roberto Challe designado por Sir Alf Ramsey, el jugador “más inteligente” que
vio en el Mundial del 70 (fuera de Pelé, evidentemente). El “Cabezón” Enrique
Omar Sívori en el ’73, designó a Chumpi como Capitán de la Selección de
América, haciendo dupla con Quique Wolff, en un partido contra el “Resto
del Mundo” en España, haciendo un gol de penal, con que se gana el partido. Finalmente,
ver Campeón de la Copa Libertadores Sub 20 a la crema el 2011 en el
Monumental contra Boca Juniors, fue lo máximo. No hay nada que hacer: La
U…es la U y punto. Nos vamos por la 27!!
Cómo no dar gracias por haber visto en el Nacional a Amadeo Carrizo, Lev
Yashin y Ladislao Mazurkiewicz, tres de los mejores porteros del mundo; al
Uruguay de Matosas, Montero Castillo, Maneiro y Cubilla. A Pelé y Pepe (dos
veces con el Santos contra la “U” por la Copa) y una vez a Maradona; a Overath
y Rupp con el Colonia FC, perdiendo 1 a 3 contra la “U”; recordar el empate de
la “U” con el Bénfica de Portugal el ’68, en que jugó Eusebio “La Perla de
Mozambique”. En la temporada internacional del ’71, disfrutar los tres
partidazos que ganaron los “cremas” al Cruzeiro, Botafogo y Santos, como
“sacándonos el clavo” por el partido Perú–Brasil en México ‘70 y en ese mismo
período el Combinado Alianza-Muni le dio un baile histórico al Bayern FC en
Lima, contando en sus filas con Maier, Breitner, Beckenbahuer y Muller. Haber
disfrutado “más que sea por TV”, de la magia de los brasileños: Jairzinho,
Tostao y Rivelinho; Sócrates, Zico y Falcao; Romario y Bebeto; Rivaldo y
Roberto Carlos; Ronaldo y Dunga; Ronaldihno y Kaká; a jugadores notables, como
Gordon Banks, Bobby Moore, George Best; Johan Cruiff y Neskens; Trésor, Platiní
y Rocheteau; Dino Zoff, Gentille, Conti, Paolo Rossi, Pirlo, Del Piero entre
otras grandes figuras del fútbol mundial de esas épocas.
Cómo no dar gracias por esos veranos grandiosos que pasé disfrutando
entre el ’67 y ’72, en la Playa “La Herradura”, unas veces llegando en Büssing
hasta Chorrillos y de ahí “tirando pata” hasta la playa y otras con los amigos
y chicas del barrio, en un bus que pasaba por la esquina de mi casa a las 09:00
am y nos llevaba de vuelta a la 1 de la tarde. El Club “Samoa”,
frecuentado por la pituquería engalanaba la bella playa. Cómo olvidar las “rompidas
de ojo” con las hermosas bañistas; las chelas en “El Nacional”; el
Restaurant “El Suizo”, al que nunca entré; el hermoso edificio “Las
Gaviotas” y la pollería “El Cortijo”. Haber cruzado el túnel caminado,
escuchando los bocinazos de los autos que pasaban con gente en plena joda.
Épocas de mar, playa y fiestas de verano en el barrio.
Cómo no dar gracias por haberme deleitado leyendo al gran Luis Felipe
Angell De Lama, el popular “Sofocleto”, su artículo diario “Sofocleto en dos
Columnas”, era leído antes que las portadas en el diario que tenía el honor de
tenerlo en sus filas. Publicó libros memorables como “Los Cojudos”; “La Sábana
de Arriba” y “La Sábana de Abajo”. Sus “Sinlogismos”; “Diccionario Loco” y
“Diccionario Chino”, son inolvidables. La crónica que hace de las partidas de ajedrez
de “Bobby” Fischer y Boris Spassky, fue extraordinaria, cada vez que la releo,
no puedo dejar de reír a carcajadas. Tiene también una novela trágica, “La
Tierra Prometida”, publicada en el ’58. Imposible no dar gracias por haber
disfrutado de tremendo talento.
Cómo no dar gracias de haber visto a nuestra Selección Peruana clasificar
cuatro veces a los mundiales; ser Campeones Sudamericanos el 75,
con el gol de “chalaca” de Oblitas a Chile; los de Casaretto a Brasil y la
cereza del pastel fue el de Sotil a Colombia. Haberles ganado en Lima y
empatado en Bs.As., en partidos memorables a Argentina; el ’69 con gol de
Perico y los goles de “Cachito” en Bs. As. y el ‘85 con gol de
Oblitas en Lima, cuando Lucho Reina se fue con Maradona hasta el camarín y “El
Patrón” le metió una samaqueada a Passarella que hasta ahora no se le quita el
susto y en la tierra del tango con goles de Velásquez y Barbadillo nos
empataron angustiadísimos –casi no van al Mundial de Mejico 86, donde saldrían
Campeones. Ganarles a los uruguayos en Montevideo el ’81 con goles del “Tanque”
La Rosa y JC Uribe; ganarle a la mejor selección francesa en el “Parque
de los Príncipes”; a Hungría en Budapest y al mejor Inter de Milán en el
‘82; ganarle en Bogotá el 2001, a la mejor Colombia de los últimos 30 años, con
Córdoba, Yepes y Serna. Ganarle otra vez a los “yoruguas” en Lima con un golazo
del Chorri el ’97; también en las eliminatorias pasadas con goles de Paolo y
“Orejas” y luego de 36 años volver a un Mundial de la mano de Ricardo Gareca y JC
Oblitas, con un plantel que logró mentalizar el Profe Gareca y sacarle el máximo
esfuerzo y talento para llegar a Rusia 2018. En el último campeonato
sudamericano llegó a la final, eliminando primero a Uruguay y luego el inolvidable
“baile” a Chile fue de locura. Seguro se me escapan otros más, pero con lo
recordado ya estoy satisfecho.
Cómo no dar gracias por haber escuchado a Lucho Alva y Juan Diego
Flórez; a Luciano Pavarotti, José Carreras y Plácido Domingo; por no poder
contener las lágrimas cada vez que escucho el “Ave María” de Shubert o
deleitarme con “Serenade”; como no emocionarme con la “5°ta, la 9°na”,
“Fidelio”, “Para Elisa” y “Claro de Luna”, de LVB; con el “Opus 35”; el
“Concierto para Violín y Piano” y El Lago de los Cisnes de PI Tchaikowsky; con
la “Sonata para piano N°11”; “Las Bodas de Fígaro” y la “Sinfonía N° 40”
de Mozart; “Nocturne - Op.N° 9” de Chopin; con “La Rapsodia Húngara
N° 2” y “Sueño de Amor” de Liszt y las “Rapsodias Húngaras N° 5 y 6”
de Brahms; la “Toccata y Fuga en Re Menor” de Bach; con Carmen de Bizet, Aída
de G.Verdi o el “Bolero” de Ravel; con “Caballería Ligera” de Suppé y “Las 4
Estaciones” de Vivaldi. Cuando me pongo “clásico”, siento aún las juveniles
ansias de aprender a tocar piano, aunque nunca toqué ni “el timbre”. Espero que
el tiempo me alcance para darme ese “gustito”.
Cómo no dar gracias por haberme deleitado, casi de relancina, con el
“boom” literario latinoamericano, compuesto por escritores de la talla del Gabo
García Márquez, Marito Vargas Llosa; Alfredo Bryce; Julio Ramón Ribeyro; Julio
Cortázar; Jorge Luis Borges; Pablo Neruda; Carlos Fuentes; Juan Carlos Onetti,
Augusto Roa Bastos, José Donoso, Juan Rulfo y otros brillantes narradores. Era
y es un vicio leerlos y releerlos. Extraordinarios. Personalmente siempre me he
deleitado leyendo a MVLL, he tenido el placer de leer casi todas sus obras y
solo una no me satisfizo del todo, pero ello no apoca en nada el eximio talento
de nuestro “Nobel”. Actualmente, hay tres jóvenes escritores peruanos que ya se
están haciendo notar: Santiago Roncagliolo, Raúl Tola y Renato Cisneros. Para
mi gusto, el crecimiento intelectual y literario de este trío es relevante.
Imposible dejar de nombrar a literatos, poetas, pensadores, analistas y
hombres de ciencias como Abraham Valdelomar; César Vallejo; José María
Arguedas; César Calvo; Blanca Varela; Sebastián Salazar Bondy; Juan Gonzalo
Rose; Antonio Cisneros; José Matos Mar; Gustavo Gutiérrez; Norbert Elías; Adam
Smith; Jhon Keynes; Milton Friedman; Paul Samuelson; Michael Porter; Harry
Finney; Marcos Makón; Finney y Miller; Carlos Aliaga Valdez; Meyer y
Walpole, por nombrar a algunos, eran autores de lecturas obligadas en la
universidad.
Cómo no dar gracias por haber disfrutado repetidas veces de algunas de
las películas que marcaron la historia del Séptimo Arte y que ahora son íconos de
la pantalla grande, como:
Ø “Los Diez
Mandamientos”, “Ben Hur”, “El Manto Sagrado” “Espartaco” y “Cleopatra”.
Ø “Alicia en el País
de las Maravillas”, “Lo que el Viento se Llevó” y “Cantando bajo la lluvia”.
Ø “Casablanca”, “De
aquí a la Eternidad”, “Los Doce del Patíbulo” y “Cabaret”; “Patton”,
“Apocalypse Now”, “Salvando al Soldado Ryan” y “La Lista de Schindler”.
Ø “Al Maestro con
Cariño”, “El Graduado”, “American Grafitti” y “El Club de los Poetas Muertos”.
Ø “Lo Bueno, lo Malo
y lo Feo”, “La Leyenda de la Ciudad sin Nombre” y “Butch Cassidy”.
Ø “Dr. Zhivago” y
“Lawrence de Arabia”.
Ø “El Último Tango en
París” y “Lolita”.
Ø “La Ventana
Indiscreta”, “Psicosis” y “Como matar a un Ruiseñor”; “Los Pájaros”, “El Bebé
de Rosemary” y “El Resplandor”; “El Exorcista”, “En Nombre de la Rosa” y “El
Silencio de los Inocentes”.
Ø “El Satánico Dr.
No”, “Desde Rusia con Amor” y “James Bond contra Goldfinger”.
Ø “Cinco Dedos de
Furia”, “El Gran Jefe” y “Operación Dragón”.
Ø “2001 Odisea del
Espacio”, “Alien” y “E.T.”; “La Guerra de las Galaxias”, “El Imperio
Contrataca” y “El Retorno del Jedi”
Ø “La Naranja
Mecánica”, “Pulp Fiction” y “La Vida es Bella”.
Ø “El Ciudadano
Kane”, “Contacto en Francia” y “Harry El Sucio”; “Bonnie & Clyde”, “El Día
del Chacal” y “El Golpe”; “El Padrino 1,2, y 3” y “Chinatow”.
Ø “Zeta”, “Todos los
Hombres del Presidente” y “Los Tres Días del Cóndor”.
Ø “Taxi Driver”,
“Papillon” y “Cinema Paradiso”; “Easy Rider” y “Forrest Gump”.
Ø “Fiebre de Sábado
por la Noche” y “Grace”.
Ø “Tiburón”,
“Titanic” y “Jurasick Park 1,2, y 3”.
Ø “Historia de Amor”,
“Kramer vs Kramer”, “Nueve Semanas y Media”, “El Color Púrpura” y “Sueños de
Fuga”.
Cómo no recordar a Sophia Loren en “Dos Mujeres”, “Matrimonio a la
Italiana” y “Los Girasoles de Rusia”; a Brigitte Bardot en “Y Dios creó a la
Mujer”, “El Desprecio” y “Querida Brigitte”; a Kim Novack en “Picnic”, “Kiss
me, Stupid” y “Las Aventuras Amorosas de Mol Flanders”; a Cantinflas en “Ahí
está el Detalle”, “El Padrecito” y “Si yo fuera Diputado”; a Isabel Sarli en
“Carne”, “La Mujer de mi Padre” y “Desnuda en la Arena” y a Libertad Leblanc en
“Una Mujer sin Precio”, “La Piel Desnuda” y “La Venus Maldita”. Las diosas de
mis sueños húmedos (menos el fenomenal Mario Moreno, por supuesto).
Cómo no dar gracias por haber visto junto a mi padre, casi siempre, “La
Entrega del Óscar”, por supuesto, grabada y narrada por el factótum peruano del
cine, Pepe Ludmir. En cada año de mi infancia y juventud, ese era un momento
especial que disfrutábamos juntos los dos. Curiosamente, siempre siento algo de
nostalgia cuando con mi Paola, desde niña, repetimos ese ritual hasta ahora. No
sé hasta cuándo lo seguiremos haciendo, sin embargo, los disfruto siempre
intensamente, además recordando a mi viejo y al buen Pepe Ludmir.
Cómo no dar gracias por haber trabajado en “PETRÓLEOS DEL PERÚ” – “PETROPERÚ”,
así con mayúsculas y subrayado, una empresa increíblemente eficiente en su
aspecto operativo, administrativo y de planeamiento de operaciones. El cómo
manejaba sus finanzas y utilidades el Estado, era problema de “gringos”.
Aprendí y trabajé 17 largos y hermosos años al lado de jefes, compañeros,
AMIGAS y AMIGOS, profesionales de primer nivel, con los cuales conformamos un
grupo tan eficiente, eficaz y unido que hoy, luego de 26 años de haberme
retirado de la empresa, continuamos viéndonos periódicamente, “como si fuera
ayer”. Muchos nos conocimos recién casados, otros aún solteros y ahora con la
mayoría de ellos, ya alejados de las actividades laborales, conversamos y
reímos de nuestros recuerdos y anécdotas, casi todos ahora abuelos y “chochos”
con los nietos. Siempre hubo épocas de trabajo arduo, exigente, difícil y
prácticamente sin “hora de salida”, a veces sin conocer el descanso semanal. A
la “guardia de fin de semana”, se sumaban los feriados del año y muchas veces
las vacaciones cortadas súbitamente por una emergencia presentada en el sistema
de refinación-abastecimiento. Épocas en que los celulares aún eran proyectos
desconocidos y las PC recién empezaban a diseñarse. La vida es una vorágine que
no da respiro. Fueron de los mejores años de mi vida laboral.
Conocer y entablar una amistad respetuosa con los jerarcas de esa época
en los niveles de la Alta Gerencia, fue casi una bendición. Tuve la suerte de
conocer y trabajar con los ingenieros Didier Vergara, nuestro “Maestro
y Guía”; con Rafael Antezana, Abelardo Velazco y el “Loco” Jorge Fernández;
con el “Maestro” Antonio Cueto, Juan Guerrero y Oscar Gonzáles-Ugaz; también
con el “Gringo” Ricardo Mayocchi, Ernesto Sakata y Gustavo Navarro.
En Planeamiento y Coordinación, inicialmente con Gustavo, Hugo Jara y
Miguel Montoya; luego con Carlos Passano, JL Iturrizaga y Héctor Reyes; Elisita
Munares, Emilio Porras, Pepe Ramírez y Alfredo Kahatt; Rodolfo Montes, Daniel
Cabrera, Lucho Irribarren y Lucho Rubiños. Grandes amigos y mejores personas.
“Chicho” Reyes (salesiano de la Promo ’66), llegó a ser presidente ejecutivo de
la Empresa. Honor al mérito.
Aún recuerdo “la licencia” que yo mismo me daba los fines de cada año,
para “tomar el pelo” a los integrantes del Área, incluidos los Gerentes y jefes
y que era la delicia de la muchachada. Uno o dos días antes, me juntaba con mi
pata Torcuato Soto, para, entre chelas, diseñar el “libreto” de cada año. Luego
del 2do año, ya era una “obligatoriedad” el resumen anual que incluía hasta
nuevas “chapas”. Al que le caía, solo tenía que aguantarse un año.
También y de manera tangencial absorbí el “expertise” de los Ings° Francisco Escudero, Carlos Córdova y Daniel Collazos; Don Carlos
Casalino, mi gran amigo Torcuato Soto, Pepe Vega, mi pata de “trancas”
inolvidables; Carlos Seminario, Carlos Morón, Lucho Arce, Don Jorge Rodríguez y
Norma Zollner.
Siempre contábamos con becados de alto rendimiento y buenas personas,
recuerdo a Jorge Cálmet, Víctor Recuenco, Óscar Vásquez y Veroniquita Domenech
(un caramelo la chiquita). Con Jorge y Víctor nos hemos llegado a encontrar
nuevamente.
El equipo lo complementaban Alberto Rondoy; Moisés Farfán; Teresita
Benavides; Olguita Benavides; Dany Mejía; Patricia Arias; Maritza Babbage; Ana
María “Chiqui” Alonso; Mechita Isola; Margarita Márquez; Elvira Barriga,
Juanita Miranda y Amandita Bellido (hermana de mi queridísimo “Negro” Felipe),
entre otras.
En el Departamento Técnico estuvieron Gilberto García, Don Ítalo Abate,
Guido Masías, Moisés Álvarez, Cesitar Espinoza y Teresita Ahane; Elías Díaz,
Miguel Zavaleta, Walter Fiorentini y Luchito Dancuart; Max Barragán, Pepito
Estrada, Carlos Paiva y Willy Venegas; Alfredito Coronel, Pedro Méndez, Pepe
Cairo y mi “Cumpa” querido, Armando Onetti. Don Ítalo radica en Asunción y
escribió un libro: “Improntus”, tuvo la gentileza de hacérmelo llegar a la mano
con dedicatoria incluída. Una espléndida narrativa.
En Operaciones, Enrique Osorio y su “Guambrillo” Jorge Bohabot; Félix
Pezán, Pepe Gamarra, Luchito Adanaque y Marquitos Morriberón; Hernán Ramírez,
Daniel Palomares, Luchito Munares (compañero de la Promo ’68 y esposo de Elisa,
mi compañera de labores y mejor amiga) y Edgardo Candela, además de otros
excelentes profesionales y compañeros de trabajo que siempre “remaron para el
mismo lado”, ese fue el sencillo gran secreto de nuestro exitoso ciclo laboral.
En el Área Comercial estaba Carlos Fernández y en la Unidad de
Abastecimiento y Transporte, Enrique Flores con Jesús Canessa y Don Augusto
Mendiola; “El Beto” Mandriotti,
Alfonsito Cabello, Pepito Franco y Kikito Morales; Lucho Escusa y Miguelito
Pacherrez; Miguelito Celli en Exploración-Producción; finalmente encontrarme
con otro Promo y gran amigo en el Departamento de Logística, Ernesto De
Olazábal. Hay otros nombres de grandes personas que ahora escapan a mi memoria,
pero que sus imágenes y compañerismo han quedado grabadas gratamente en mis
ahora, escurridizos recuerdos.
Para el lector quizás sean solo un cúmulo de nombres desconocidos, pero
para mí fueron grandes profesionales y mejores personas, a los que agradeceré
por siempre su apoyo técnico, amistad, compañerismo y paciencia, que fueron la
base fundamental para poder cimentar conocimientos y experiencia que me
permitieron desarrollarme en la empresa y luego aprovechar ese rico cúmulo de
destrezas, aplicarlas en mi propia vida y en mis nuevas actividades en la
empresa privada, cuando arrebatada y melancólicamente, decidí retirarme de
PETROPERU, en el ‘90.
Cómo no dar gracias por haber gozado con la Salsa, la reina de
nuestros “tonos” entre los ’70-’90 y en adelante, en donde nombres como los de
Celia Cruz, Héctor Lavoe, Rubén Blades, Willie Colón y Roberto Blades; Rulli
Rendo, Oscar De León, Joe Arroyo e Ismael Rivera; Juan Luis Guerra, Gilberto
Santa Rosa, Marc Anthony y La India; Eddie Santiago, Frankie Ruiz y Tito
Nieves; Andy Montañez, Tito Gómez, Ismael Miranda y otros nos hacían bailar
hasta quedar exhaustos. A ellos, hay que agregar bandas inolvidables como,
“Fania All Stars”; “El Gran Combo”, “El Grupo Niche”, “Fruko y sus Tesos”, “The
Latin Brothers”, “La Orquesta de la Luz”, “Alquimia” y muchas otras. Estos
nombres y otros más nos hicieron disfrutar al máximo en cada reunión que en
esas épocas no faltaban, sino, más bien sobraban.
“LOS CUARENTA SON LA EDAD MADURA DE LA JUVENTUD Y LOS CINCUENTA LA JUVENTUD DE LA EDAD MADURA”
Víctor
Hugo.
Cómo no dar gracias por ser testigo
presencial del crecimiento exponencial de la tecnología. He escrito cartas a
mano, con pluma, tinta líquida y secante y ahora me comunico por WhatsApp o
Twitter y puedo firmar en pdf o digital; he escuchado por la radio a “Poncho
Negro, el jinete más valiente y más audaz..” y he visto a “Los Vengadores” por
“Nexflix”; he tenido reuniones de trabajo presenciales durante cuarenta años y
ahora sin moverme de casa, vía Zoom y con pantalón de pijama; me he demorado
dos horas en llegar a una Planta en VES y 45 minutos en llegar al Cuzco; he
escrito en una “Remington” que pesaba más que mi escritorio y si me equivocaba
era para llorar la borroneada en las copias sin que se descuadre el papel y
ahora en un Samsung de 300 gramos, puedo escribir lo que quiero y corregir las
veces que desee sin problemas de impresión; he picado tarjetas miles de veces
para la lectora de una enorme computadora “IBM 370/145” que ocupaba casi la
mitad del 4° piso en “PETROPERU” y costaba medio millón de dólares (a
precio del ’73) y ahora trabajo en una
Lap-Top de solo un kilo y medio, que tiene 20 veces la capacidad del monstruo
cibernético de hace 46 años y su valor no llega al 0.5% del precio del equipo
primigenio.
Hemos tenido en la casa familiar un televisor en blanco y negro, “RCA
Víctor” de 21”, con mueble y 4 patas en el lugar central de la sala; luego un
“Zenith” de 19”, a colores, ancho y bien pesado con 7 canales disponibles y
ahora tengo dos TV de 2 cm de ancho, 42” con 150 canales, conexión a
internet y la computadora, además los puedo desplazar sin mayor dificultad. Una
cosa de locos. Hasta hace 20 años, visitaba la Biblioteca Nacional y la
Hemeroteca, por alguna consulta técnica o literaria. Hoy en día, por Internet,
tengo toda la información del mundo. He vivido mucho tiempo sin teléfono en
casa ya que en Lima era un “lujo” el tenerlo y mantenerlo y ahora manejo dos
celulares que pueden hacer video-llamadas al extranjero a costo mínimo, ver la
Champions League en directo y además tienen opciones que ni sé qué existen.
En mis inicios, en “PETROPERÚ”, me dieron para trabajar una
calculadora eléctrica “Singer”, enorme y que solo realizaba las cuatro
operaciones básicas y tenía dos memorias (+ y -) y, ahora lo hago en una mini
calculadora; en la calculadora virtual de la computadora o en páginas Excell
con cientos de opciones matemáticas. Y así tendría que recitar una serie
interminable de avances tecnológicos en todas las actividades de nuestras
vidas; en la medicina, deportes, ingeniería, economía, arte, comunicaciones,
etc., que hasta hace unas décadas eran privilegio del Capitán Kirk. Qué
seguirá…qué llegaremos a ver y qué a no ver. De verdad, gracias por tan grande
privilegio…y ahora, a velocidad-luz, Señor Spock.
Cómo no dar gracias porque con el correr de los años, el fulbito siempre
terminaba en “full-vaso” en la Unión de Exalumnos Salesianos. Modestamente,
somos una de las Promociones más emblemáticas -más por virtudes de los que ya
partieron que por los que aún quedamos y que hace casi 40 años, con el “Cholo”
Ramírez, Luchito Arévalo, el “Negro” Felipe y Tipi, tomamos por asalto un
“corner” en la canchita de la UES, que luego, todos los 24 de mayo respetaban
las otras promociones. Esa fecha, la Procesión de María Auxiliadora, une a
todos los Salesianos. En la mayoría de esos 24, me he pegado “turcas”
soberanas, hasta hace poco tiempo nomás.
Gracias por mis compañeros y hermanos de vida. Con todos somos grandes
amigos, pero con algunos evidentemente nos unen lazos más intensos que con
otros, por el trabajo, la cercanía geográfica, las similitudes en gustos y
sabores….de trago, evidentemente. Armamos grupo con el “Cholo” Ramírez, el
“Negro” Felipe, el “Cholo” Arévalo, el “Negro” Tipián, Luchito Risco, el
“Chato” Carrillo, Kikito Merino, el “Cabezón” Morales, el “Pelao” Castañeda, el
“Gato” Espinoza, David Nuñez, el “Loco” León, “Piolín” Cusicanqui, el “Chato”
Morán, Pepe Cordero, “Chucho” Salinas y otros itinerantes que siempre eran
bienvenidos, como ayer, como hoy, como siempre, tales como Pepito Yañez, Cucho,
Machi, el “Sambo” Asmat, Harry, Kiko, Senén, Moché, “Osito”, Rafo Saenz,
Raulito, Barretito, Senén, “El Chepa” Bermúdez, “El Cholo” Espinoza, Ernesto
Higa, Mendiolita, “El Cholo” Solimano, Mario Cavero, Cesítar Yanque, Fernando
“El Chino” Leo, Augusto León (ahora Presidente de la Promo), etc., etc. A ese
grupo se le unió un subgrupo de “amigos de la Promo 68”, como los “Cabezones”
Manuel y Yuri Valencia; Willy Ñañez; “Chicho” Bellido; JC Valencia, Pochito
Blanco y otros que nos juntábamos a fulbitear, libar y reír en la UES, hasta
hace solo 20 años atrás.
Algunas veces integrantes de la ’66 (“Chicho” Reyes y el “Negro”
Caballero), de la ’67 (Moisés Zamudio, Santiago Burgos, “Tito” Jiménez y
Edgardo Cuba), de la ’69 (JC Ñañez; Rafito Reaño, “Oky” Barreno y Fernando
Sotomayor) y de la Directiva de turno, además de varios más (que se me escapan
en este momento de la memoria), se unían a la cofradía y uno que otro “profe”
invitado. Otros gratos recuerdos pertenecen a las clásicas “Clases del
Recuerdo”, que se realizan cada 5 años y que siempre terminaban, incluidos
algunos profesores invitados, en un “yo te estimo” bravazo.
Aún me parece percibir esos partidos de fulbito a finales de los ‘80, en
pleno “toque de queda” y que finalizaban en el Woostock de Bolívar y Brasil,
atendidos por “Tommy Hearns” y con Don Víctor Carrillo, que, siendo presidente
de la UES, mandaba a dormir a su hijo, nuestro compañero Víctor Jr. y él la
seguía con nosotros. Viejo lindo, carajo. Ahora, ambos brindan juntos en el
Universo.
Cómo no dar gracias por ser testigo de la impensable caída de la URSS y
los países detrás de la “Cortina de
Hierro”, de la unificación de Alemania y el desmoronamiento de la doctrina
de Carlos Marx. Siempre he pensado que no hay “doctrinas malas”, sino malos
implementadores. Un estado elefanteásico que no pudo seguir soportando la carga
propia y de sus países satélites, acabó atomizándose y dejando a sus aliados en
el mar tempestuoso de la incertidumbre política y económica. Europa Oriental se
tuvo que reinventar en solo veinte años. Lo más destacable de la ex URSS es que
volvió a ser la Rusia pre-Lenin, aunque ahora no hay tras bambalinas un genio
del mal como Rasputin, sino solo un Putin cualquiera.
Cómo no dar gracias por ver reivindicado al pisco peruano, antaño solo
apreciado por los conocedores iqueños, en sus cavas profundas. En Lima, bebido
por gente humilde y otros de “mal vivir”; humillado y proscrito a trasfondos de
bares sin nombre, mal visto durante décadas por la “gente decente”. Desde fines
de siglo, se redescubrió sus bondades y la enorme distancia que lo separa de
alcoholes de madera y aguardientes parecidos, pero nunca igualados -chita la
payasá, po !!. Ahora, a nivel mundial, no solo es conocido, sino apreciado,
premiado y buscado. Desde hace treinta años, una “res” con su “Cau.Cau” en el
“Queirolo”, siempre fue y es, motivo de alegría y camaradería.
Como no dar gracias por haber podido realizarme profesionalmente con la
economía como base; el largo expertise en ingeniería
industrial de soporte y la ingeniería ambiental como línea de carrera, lo que
me permitió poder sobrevivir a partir del ’94, en un país que dejó de
desangrarse y volverse tremendamente competitivo.
“EN MEDIO DEL INVIERNO APRENDÍ POR FIN, QUE HABÍA EN MÍ UN VERANO INVENCIBLE”
Abert
Camus
Cómo no dar gracias porque “la calle” me trató inicialmente de forma
despiadada y cruel, me hizo un “bulling” aterrador y me arrepentí de la osadía
no meditada de haber renunciado a PETRO. Realmente, no estaba preparado para ese
invierno tan duro que se alargó durante tres interminables años y que afectó
duramente a todo mi círculo familiar. Sin embargo, recordando otrora momentos
difíciles que tuve que atravesar, hice “de tripas corazón” y tentando una que
otra alternativa, con la depresión que me abrumaba, me encontré con una luz
tenue al comienzo, pero que no estaba dispuesto a perderla de vista. Esta vez
era sí o sí, no cabía otra posibilidad. Sí, doy gracias porque sin esos oscuros
momentos previos, no hubiese tenido la tenacidad, el “olfato” y la audacia de
poder ubicar la veta laboral que se me presentó de súbito.
Y en el “camino de trocha del medio ambiente” de hace 25 años, lidiamos
con toda clase de obstáculos, por lo que, durante más de una década, me
empeciné en aprender todo lo que se pudiera; leí todo lo que había disponible y
hasta lo que no había también, asistí a un sinnúmero de cursos, seminarios, cursillos,
exposiciones y charlas en universidades, institutos, empresas, ONG´s y otras
organizaciones, en Lima, provincias y el extranjero, conociendo a visionarios
en el tema y a expertos foráneos también, de los que absorbimos su savia
temática.
No puedo olvidarme de mis inicios en la Consultora PACIFIC S.A., en la
que coincidí con muchos profesionales ex Petroperú, entre ellos con Inés
Prialé, Virgilio Panduro, Héctor Talavera y Aldo Izquierdo, con los cuales
desarrollamos muy buenos estudios ambientales y también nos jaraneamos rico.
Luego el Dr. Boris Boohr, gerente de la consultora, a nuestra iniciativa,
decide crear DESCON S.A., para realizar la incineración ecológica de residuos
peligrosos. Lamentablemente por desavenencias absurdas nos tuvimos que retirar
para crear ATLANTIC SAC, con mi “Cumpa” Alcides Fajardo y Juancito Narváez, y
nos atrevimos a desarrollar el mismo proyecto, pero más sofisticado.
Seguiría luego mi camino ambiental por CIMELCO Ingenieros, donde
encontré apoyo en los hermanos Escobedo para implementar la Gerencia Ambiental
y porfiar nuevamente en el desarrollo de un proyecto de eliminación de residuos
peligrosos; luego creamos DISAC, gerenciando la empresa durante ocho largos
años. En esa época conocí por intermedio de Óscar Espinoza de IPES, a Juancito
Torres -que me honra con su amistad hasta el día de hoy- y su Planta de Aceites
Lubricantes “MARTE”, siglas a las que bauticé como “Manejo Ambiental de
Residuos y Tratamientos Ecológicos”, empresa en la que trabajaría como Asesor
Ambiental durante un año. Finalmente crearía FER & PAS SAC, en la que vengo
luchando por seguir en la brega y asesorando a algunas empresas y profesionales
que me han otorgado su valiosa confianza.
Un especial a agradecimiento a mi “Cumpa” querido y siempre recordado,
Luchito Ramírez, con el cual trabajamos innumerables estudios ambientales,
apoyándonos en nuestra experiencia y capacidad laboral. Lo extraño demasiado.
Ya nos volveremos a encontrar.
A Miles Scott-Brow de Integrated Environments Ltd de Canadá, el cual fue
nuestro primer auditor ambiental internacional y que nos otorgó su confianza
para robustecer nuestros conocimientos. Años después, tuve la suerte de
encontrarlo una vez más en GRAÑA Y MONTERO PETROLERA y ser fiscalizados y
recomendados por tan prestigioso profesional.
También a Rafael Gatti, Rubén Cáceres, Eduardo Pando y Luis Gianpietri,
que con Carlos Gasco -en ese entonces, representante en el Perú del Banco
Mundial, creyeron en un proyecto que nos llevó hasta su conformidad en
Washington y nos quedamos a un tris de su financiamiento por un problema
político exógeno.
A Percy Irribarren, Sonia Araníbar, Gladys Monge y Óscar Espinoza;
Manuel Bérenz, Marcos Alegre y Anna Zuchetti; así como a Freddy Fernández,
Marco Segami, Rodolfo Castromonte, Francisco Guevara y Pablo Huayanay; a Néstor
Mancilla, Noelia Egoávil y Robinson Calderón, colegas que siempre me brindaron
su valioso apoyo y amistad.
Cómo no dar gracias por ser parte del exclusivo “Grupo HINSA”, al que me
integre a partir del ’91, liderado por mi “pataza” de infancia, mi hermano
Federico Alcides Fajardo. En las oficinas de “Hornos Industriales S.A.” (a
escasas tres cuadras de la casa de mi madre), nos juntábamos amigos del barrio,
de infancia, de juventud, de siempre, entre ellos, Ernesto Fajardo, Cesítar
Balladares y mi “Cumpa” Jamincho Cornejo; Carlitos Bisbal, Gino y Panchito
Távara; Pepito Salcedo, el Cholo Félix y Pepito Correa; Luchito Kabayama, Gino
y Duilio Fulle; “El Amiguito” César Terry y Juancito Narvaéz; el flaco
Mongrout, Orinzon Bancallán y Víctor Valdivia. Hace unos años también se unió
al grupo Víctor Ángeles, entre otros.
Con mi “Cumpa” Jamincho, los viernes realizábamos el “bajamar” de
reglamento, cheleando hasta la madrugada en la bodega de la esquina de Jr.
Arequipa y Junín, siendo atendidos desde una ventana clandestina. La tertulia
la complementábamos con un buen “combate” de carretilla a la mano y justo a 20
pasos del paradero de taxis, en el que ya nos conocían de memoria.
Caíamos a HINSA al anochecer, luego de la chamba diaria, cualquier día
de la semana y siempre llegaban varios de los nombrados a compartir un momento
de relax, riendo, conversando, “tomándonos el pelo” y también varios tragos de
ron o whisky, rompiendo el estrés aturdidor de la chamba; en joda, jugando
“cachito” o ajedrez, escuchando música del recuerdo y disfrutando la vida. Yo
cual Cenicienta, la mayoría de las veces me arrancaba a partir de las 12 de la
noche, si pasaba de esa hora, la fea resaca era mi pareja todo el día
siguiente. Ese fue nuestro itinerario casi diario durante diez simpatiquísimos
años, en que la cofradía y la joda en buena onda fue nuestro quehacer común. Con
Federico, Jamincho, Pepito Correa, Panchito y Pepito Salcedo, aún nos vemos de
cuando en vez, como hermanos que somos. Cómo no dar gracias otra vez.
Imposible dejar de agradecer otra vez a mi hermano Federico Fajardo, con
el cual también trabajamos varias veces, marketeando hornos, incineradores y
crematorios y luego realizando estudios ambientales para sus equipos e
instalaciones, llegando a lograr “exportar” un crematorio de mascotas a Miami.
Convencer a las autoridades ambientales de la eficiencia del equipo fue toda
una odisea que siempre recordamos con mucho agrado; a Edward Cuadra y Omar
Rodríguez de UGASAC, por su confianza otorgada; a Dagmar Vogel, Christian
Robin, Martin Peter, Jenny Valencia y Patricia Tord de la Embajada Suiza, que
apoyaron el desarrollo del proyecto “Chiclayo Limpio”; también a José Abante,
Diana Díaz, Jorge Laos, Juan C. Tello y Alejandra Liza de la Municipalidad de
Chiclayo por su apoyo brindado a lo largo de la implementación del estudio; a
Emil Eugster, Denise Fussen, Matthias Gerth, y Maya Wolfensberger de EBP Shweiz
AG, que consideraron necesaria mi inclusión en el equipo de
consultores para el desarrollo del proyecto durante tres prolíficos años..
A Miguel Cam, Germán Felices, Aníbal Arone, Laura Saavedra y Dalila
Falen de ERICSSON; a Luis Espinoza, a mi promo y amigo de siempre, Lucho Risco,
Luis Lugo y Sergio Molina por considerarme como una primera alternativa en el
desarrollo de sus estudios ambientales.
A Milagros Pacheco, Leslie García, Brayan Galdós, Ericcson Calderón,
Leslie Ripa, Rosa Díaz y Wendy Piñas de CICSA por la confianza otorgada a
través de los últimos seis años.
A Jorge Zegarra de PETRAMAS – BRYSON HILLS, con el cual nos une una
larga amistad y el que nos concedió el desarrollo de estudios ambientales para
su Empresa en el 2001-2002; 2004; 2015 y a finales del 2016, como asesor de GG.
Lamentablemente la memoria nuevamente me aleja de algunos nombres, sin
embargo, si algún amigo o profesional que no nombré lee estas líneas, que esté
seguro de que su imagen, amistad y apoyo, siguen en mis recuerdos.
Como no dar gracias por haber disfrutado toda la racha triunfadora del
Cienciano F.C., cuando fue Campeón de la Sudamericana el 2003 y de la Recopa el
2004. Nos reuníamos mayormente en casa del “Cholo” Ramírez, a veces en la de
Davicito Nuñez y eventualmente en una chingana de la Av. Iquitos, descubierta
hacía decenas de “trancas”, por Lucho Arévalo. David; el “Cholo”; Lucho;
Felipe; mis hijos César y Eduardo con mi sobrino José Luis, éramos “bolo fijo”,
en cada partido. Cada triunfo lo gozamos y
lo celebramos como si fuera de la blanquirroja.
Para el cotejo final con River, nos juntamos casi “una tribuna” de la
Promo en el patio de la casa del “Cholo” y el triunfo lo festejamos hasta
pasada la madrugada.
El partido de la Recopa lo vimos en la chingana, solo Lucho Arévalo y yo. Con el correr de los minutos y los vasos de cerveza, la emoción crecía y nos transportaba a la tribuna. Puteamos, jodimos, le “tomamos el pelo” y salpicamos cerveza a los patas de las mesas delanteras y al final, todos juntos abrazados, danzábamos haciendo un gran circulo con las mesas al centro y así la fuimos a seguir en la UES. Qué tales cuerpos los de esa época, por Dios. Qué tal aguante….y siempre llegamos sanos y salvos a casa. ¿Sin la bendición de María…? ¡¡ imposible..!!
Por esa época, Héctor Bailetti, dirigía su Cevichería “El Atómico” en
Magdalena con singular éxito. Cuántas chelas y charlas interminables sobre
fútbol, tuve con Héctor. Un gran tipo, excelente jugador y gran anfitrión.
Como no dar gracias por todas esas “palomilladas” y anécdotas que
protagonicé de joven y adulto con varios de los nombrados (y seguramente
también con algunos de los escasos lectores de estas líneas), que muchas son
tan buenas que merecen crónicas aparte, porque fueron sabrosísimas, y de las
que, gracias a Dios salimos indemnes. Esos momentos puntuales, también merecen
un trato deferente, espero hacerles el honor.
Cómo no dar gracias por haber disfrutado el candor, ternura y cariño de mis
hijos en su inocencia infantil, tratando de regalarles parte de esas hermosas
ilusiones que mis padres me hicieron vivir. Actualmente, José Antonio el mayor,
es un hombre felizmente casado con Érida Egoávil, su compañera de colegio. Pepe
Jr. tiene un bagaje intelectual envidiable y una gran inteligencia analítica;
Eduardo Bruno, el segundo, fue mi “chico-problema” por lo terco, pero con unos
sentimientos que hasta hoy lo hacen un hombre superior (se encuentra afincado
en Arequipa desde hace varios años) y con Sonia, su pareja de vida, están
saliendo adelante con sus dos adorables retoños; Mónica Elizabeth, la tercera,
es una hermosa mujer empoderada que viene luchando también por sacar adelante a
la “adoración de su vida”, es decir, a mi nieta y César Andrés; el último y el
más hábil para solucionar problemas y salir siempre ganador (en ello se parece
mucho a mi hermana). Con ellos continuamos contactándonos; frecuentándonos, con
unos a veces más que con otros, por sus actividades laborales, familiares y las
mías también; aunque a pesar de ello, muchas veces hemos disfrutado tertulias
llenas de afecto, tratando de recuperar el tiempo que no tuvimos ayer.
Cómo no dar gracias por haber tenido el placer de conocer y engreír a
mis nietas y nieto; Andreíta, la mayor, ahora muy guapa, inteligente y de metas
ambiciosas, le auguro mucho éxito en la vida; Moniquita la segunda, una
preciosa artista en ciernes, con un talento para el dibujo que me siento
felizmente opacado; su sensibilidad y madurez contrastan con sus escasos años
vividos. Sé que le irá muy bien en la vida que elija. Sofía la tercera, linda y
cariñosa, tiene una gran facilidad para las matemáticas, lo que estoy seguro,
le abrirá muchas puertas en el futuro. Espero también verla triunfar y
Franquito el último, aún está pequeño, pero tiene un carácter de temer, así que
en lo que haga, se hará respetar y mucho.
Cómo no dar gracias por haber podido estar cerca de mi viejita hasta el
final y oír en el ocaso, su voz apagada, pero llena de trinos, al decirme: “te
quiero mucho hijito de mi corazón..”. Esa frase que me la repitió infinitas
veces en su vida las podría cambiar todas solo por la última, que aún me
consuela y sigue nítida en mi memoria.
Como no dar gracias por los dos hermanos menores que me acompañaron en
la vida. Por haber disfrutado muchísimas veces conversaciones kilométricas con
mi hermanita Elena, la gran mayoría vía telefónica, ya que nos separaban 20 mil
Km desde hace 30 años. Ella siempre fue mi adoración, pero sobre todo después
de que nuestra madre partiera definitivamente. Esos últimos 5 años, en los que
regresó a Lima un par de veces, nos acercamos mucho más, con ese enorme amor
fraternal que nos teníamos. Por sentir que, a pesar de la distancia, no nos
faltó ningún “te quiero mucho hermanita o hermanito”; porque luego de que ella
partiera también, permanecieron sus ojos cómplices de afecto filial, vivos en
mi memoria, aunque me dejó un hoyo sin fin en el corazón, pero también a mi
sobrina preciosa y a un cuñado que siempre ha sido un hermano. Finalmente, mi
tercer y último hermano, Kike, fue el engreído de tías y primas, hoy con
Martha, su esposa, una gran mujer, exitosa profesional y mejor madre, a cargo
de sus dos hijos, mis queridos sobrinos David y Daniel, dos chicos de primera.
Cómo no dar gracias.
Como no dar gracias por haber encontrado a la mujer de mi vida y
enamorarme de Rocío. Es lo mejor que me pudo pasar. Es una gran pareja y
persona, mujer inteligente y trabajadora, de la cual he aprendido mucho en los
20 años que estamos juntos y tengo que agradecerle por haberme cuidado siempre
y ayudarme a seguir creciendo en todo aspecto. Pasamos pruebas terribles,
luchando junto a ella contra una maldita enfermedad, pero su enorme amor
maternal fue el principal leitmotiv que la impulsó en su
recuperación. Esos momentos los guardamos dentro de una urna impenetrable en
nuestros corazones. Hoy sigue laborando en forma remota en SGS, la empresa de
toda su vida y continúa cuidándome, ahora, además, de los dolores que azotan mi
espalda.
Cómo no dar gracias por el despertar cada mañana a lo largo de 68 largos
años -que me parecen menos y cada año sintiéndolo pasar cada vez con mayor
celeridad; por seguir trabajando, aportando en lo que está a mi alcance; por
ver a mi familia cada día y poder sonreír al confirmar el crecimiento físico,
mental, personal y afectivo de mi última nena, Paola, que está por terminar su
carrera de Comunicaciones y de su prima, diría su hermana, Lisbeth (ambas hijas
únicas), ya hecha una mujercita independiente, con su tesis de bachiller en
Arquitectura bajo el brazo y obsesionada con desarrollarse en el país de Pelé;
por poder pasar una “vida buena”, es decir, sentir el amor de Rocío y Pao, el
cariño de mis cuñadas María Elena y Rosemary –Omy para los íntimos, de Lizbeth
y de Don Teo, mi suegro, un hombre admirable y finalmente el afecto y respeto
de mi cuñado Ricardo y su familia. Doña Elenita y Elisa, nos protegen desde las
alturas; de Germán Soto y Manuela (hermana de mi suegra) y sus hijos, Carlita,
una brillante ingeniero, ahora casada y residiendo en Vermont; Germán Jr, un
joven médico que su persistencia y el apoyo de sus padres lo ayudaron a lograr
su sueño; finalmente Nancy y Marcos, psicólogos ambos y con un brillante
porvenir, los cuatro muy amorosos y grandes personas -como sus padres. A lo
Voltaire, podría afirmar tajantemente: “Si no existe Dios, habría que
inventarlo”.
Cómo no dar gracias porque mi afición a la lectura se mantiene viva
hasta hoy y ella me ha brindado muchas satisfacciones a lo largo de la vida.
“Devorar” prácticamente, toda clase de libros y revistas que caían entre mis
manos me dio la oportunidad de conocer la genialidad literaria de algunos
“monstruos” que me hicieron “aprender a leer”; y luego me ayudaron a poder
aventurarme a escribir unas líneas, siempre con “un nudo en la garganta”, pero
teniendo claro que no soy un escritor sino un modesto narrador, que solo
pretende plasmar historias y anécdotas para compartirlas con amigos y con quién
buenamente desee. Quedan en el pensamiento muchas obras y autores que leí en mi
adultez y madurez, sin embargo, ya me parece innecesario ser puntual a esta
altura de la narración y solo estar consciente de lo gratificante que es, en lo
personal, poder saber que esas letras y el conocimiento vertido, residen aún en
un lugar de mi memoria y que seguro aparecen anónimamente en varios momentos de
mi existencia. Gracias…
Cómo no dar gracias por VIVIR y sobrevivir a una pandemia que viene
diezmado a nuestro Perú y a la gran mayoría de países en el mundo. Gracias Alá;
Mahoma; Buda; Universo; Dios y/o Cristo. Gracias a quién tenga que dárselas,
con el nombre que deseen. Gracias de verdad y a seguirse cuidando, estimado
lector.
Finalmente, cómo no dar gracias por la oportunidad de haber escrito
estas líneas, sobre todo para convencerme a mí mismo que mi vida vale la pena
seguirla viviendo, que los momentos descritos han sumado para dar como
resultado esa felicidad que he podido disfrutar a pequeños sorbos, como
sediento perdido en el desierto y es por ello que las aprecio tanto. Y las
valoro más aún cuando las recuerdo, porque en cada etapa de mi vida la
remembranza tiene otro tamiz y distinta intensidad. Un momento que quizás hace
20 o 30 años lo pasé por alto, ahora tiene un valor diferente, al analizarlo
desde ese otro ángulo agudo que me ha dado el expertise vivido.
Como lo expresé al inicio, espero aún seguir en la brega para acumular algunos
disfrutes complementarios y adicionales.
No sé en verdad si las pocas personas que lleguen a leer estas páginas
las aprecien o valoren en su contexto personal o generacional, me basta con
poder haberlas plasmado y dejarlas libres, flotando en el inmenso mar
cibernético para que, quizás algún lector incauto las pesque y hasta sonría al
leer algunas líneas. Ello ya sería suficiente. Gracias, muchas gracias por su
paciencia y comprensión, amable lector y otra vez gracias a quienes se las debo
dar y no lo he hecho, a lo largo de todo este hermoso viaje.
José Fernández
Passaro
Febrero, 2021
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